Argentina Week, acuerdo comercial con EEUU y la oportunidad única de convertirse en socio estratégico
La Argentina Week en Nueva York arranca bajo un clima de optimismo inédito. Gracias a la complementariedad económica con EEUU y al establecimiento de un arancel promedio menor al del resto del mundo, la Argentina tiene la oportunidad de dejar de ser un actor ocasional para convertirse en un socio estratégico indispensable en el suministro de los recursos que definirán la industria del siglo XXI.
Director asistente para Argentina del Atlantic Council
AFP
9 de marzo 2026 - 10:14hs
El inicio de la "Argentina Week" en Nueva York marca el comienzo de una celebración del potencial de la Argentina en un momento en el que el país se vuelve cada vez más importante en términos materiales para los Estados Unidos. El sinfín de gestos políticos que ambos países vienen mostrando hace meses, así como desarrollos sustantivos como la concreción del swap entre el tesoro de los EEUU y el Banco Central, así como el ahora firmado Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos entre los Estados Unidos y la Argentina, han generado un clima de alto optimismo en la relación bilateral, y todas las personas con las que hablamos en ambos extremos del continente, tanto en el sector privado como en el público, remarcan la importancia y el potencial del vínculo.
Queda mucho por hacer, sobre todo en el lado argentino en materia de reformas y gestos que le muestren al mundo que el arco político entero está aceptando las premisas básicas de una economía sensata y sustentable en el largo y mediano plazo, pero en el contexto de esta semana el optimismo, las preguntas de inversores, y las ruedas de negocios abundarán de todos modos. Tan solo miremos al sinfín de “side events” (eventos paralelos) que se han anunciado a la programación oficial, cuya abundancia recalca el clima de negocios. Dicho todo ello, aún abunda en la conversación mucha incertidumbre sobre el estado de la relación comercial bilateral tras la firma del acuerdo y la posterior decisión de la Corte Suprema de los EEUU que puso en duda gran parte de la estructura comercial del gobierno en Washington. Por eso, y con el comienzo de Argentina Week, puede ser útil que analicemos su estado.
El secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, junto al ministro de Economía de Argentina, Luis Caputo.
El secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, junto al ministro de Economía de Argentina, Luis Caputo.
Una relación complementaria
En las conversaciones que se vienen llevando a cabo en centros financieros y políticos el argumento central que se presenta ante lideres sobre Argentina es su capacidad innata para integrarse en la cadena de valor estadounidense. Esta afirmación se sustenta en una métrica fundamental: el perfil importador de la Argentina coincide en un 68.7% con el perfil exportador de los Estados Unidos, mientras que el perfil exportador de la Argentina coincide en un 38% con el perfil importador de los EEUU.
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Este escenario de sinergia natural coloca a la Argentina en una posición de ventaja competitiva que ha comenzado a materializarse con fuerza durante el último año. Los datos demuestran que, previo incluso a la formalización del acuerdo comercial, el país ya estaba logrando un desempeño superior respecto al resto del mundo en el crecimiento de sus exportaciones a Estados Unidos. Esto es notable particularmente cuando miramos el listado de más de 1600 productos que estarían eventualmente libres de aranceles por el acuerdo. Lo notable es que sin acuerdo vigente aún, esos productos ya estaban siendo exportados en mayores niveles a lo largo de 2025.
A su vez, Argentina viene, vía su perfil exportador y las complementariedades de este con la estructura de arancelaria que ha creado el gobierno en Washington (y las excepciones a estos aranceles creados paralelamente), pagando un arancel promedio menor al del resto del mundo. Esto no quiere decir que Argentina haya tenido un trato preferencial: el acero argentino sigue pagando el mismo arancel que el acero de Brasil, y nuestros vinos siguen sujetos al mismo gravamen que el de cualquier otro país. Lo que si significa es que, por virtud de la estructura de excepciones arancelarias creados, que priorizan aranceles cero o reducidos a recursos naturales estratégicos, Argentina, que exporta estos, viene pagando un arancel menor en el promedio conjunto de nuestro comercio con Estados Unidos.
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Aquí lo que comienza a emerger en la narrativa es una dinámica que sugiere que la economía argentina no solo produce, o puede producir, lo que Estados Unidos necesita, sino que existen cada vez hay más herramientas que permiten ganar terreno en sectores estratégicos como la energía, la minería de minerales críticos y la agroindustria de valor agregado en el mercado de EEUU. Miremos tan solo al progreso en el ultimo año de las exportaciones argentinas Estados Unidos. De manera consistente estas vienen creciendo mes tras mes a la par que han oscilado los ratios de “duty free” (libre de gravamen) de bienes específicos que han ido siendo creados mes a mes con las excepciones a los aranceles sectoriales y globales creados recientemente. Esto significa que en un año de incertidumbre global en materia comercial con Estados Unidos, Argentina no solo le exportó más si no que también acabó el año con un ratio de bienes libre de arancel más alto de con el que lo empezó.
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Proyecciones para el 2026
Pensando en el 2026, y en el contexto de la decisión de la Corte Suprema y del nuevo régimen temporal de aranceles y excepciones creado por el gobierno de los EEUU en respuesta al fin judicial del sistema de aranceles de 2025, podemos hacer algunas proyecciones. En base a los valores exportados en 2025 y al listado de bienes exceptuados de los nuevos aranceles basados en la “crisis de balanza de pagos” decretado en febrero, podemos proyectar que, en 2026, dos tercios de las exportaciones argentinas a EEUU no estarían sujetas a aranceles sectoriales o al arancele del 10%, pudiéndolos considerar libres de arancel. Esto no es por medio del acuerdo comercial, sino por la estructura arancelaria global ahora en pie.
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Pensemos tan solo como Argentina ya abastece case la mitad de las importaciones estadounidenses de litio, un mineral clave para cualquier proceso industrial moderno. En fin, lo que queda claro al inicio de Argentina Week es que el país no solo está frente a una ventana de oportunidad que, si se aprovecha de manera consistente y estratégica, puede generar una alineación estructural profunda que rinda frutos productivos para la Argentina.
Con el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos como telón de fondo y un régimen de excepciones que favorece grandes elementos de la matriz productiva nacional, la Argentina se posiciona para transformar la incertidumbre global ante EEUU en una ventaja competitiva. El desafío hacia adelante radicará en la capacidad del país para sostener las reformas necesarias que den previsibilidad a este flujo, asegurando que el optimismo de estas jornadas en Nueva York se traduzca en proyectos de inversión de largo plazo. En este nuevo capítulo de la relación bilateral, la Argentina tiene la posibilidad de dejar de ser un actor ocasional para convertirse en un socio estratégico indispensable en el suministro de los recursos que definirán la industria del siglo XXI.