23 de abril de 2026 5:00 hs

Pasaron más de dos años desde que Gonzalo Aguiar, el hombre que se presentaba como socio de los canadienses que habían invertido en la planta de cáñamo Boreal de Salto, murió baleado por su pareja en un crimen catalogado como legítima defensa. En ese momento ya había sido denunciado por una estafa millonaria y era indagado por la fiscalía de Delitos Económicos.

Al morir Aguiar, la investigación por estafa derivó en una indagatoria en torno al círculo del empresario y se remitió a la fiscalía de Lavado la parte de la compra de autos de alta gama y viviendas para saber si movió el dinero proveniente de la estafa.

Asimismo, sus socios canadienses denunciaron a otras personas de su entorno que colaboraron con la puesta en escena que montó Aguiar para hacerse pasar por un empresario prestigioso con contactos al más alto nivel del gobierno de la adminstración pasada.

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Después de numerosos interrogatorios y solicitudes de informes, la investigación confirmó quién fue la persona que se hizo pasar por el oficial del Registro Civil en el falso casamiento que Aguiar celebró con Romina Camejo en Punta del Este.

Se trata de un hombre joven que sin ser abogado trabajaba en un estudio jurídico junto a quien sí es abogado y se transformó en mano derecha de Aguiar. Al declarar en fiscalía el hombre que ofició la boda admitió que su amigo lo contactó para que animara un casamiento debido a que sabe tocar instrumentos. Según le dijo la idea era ir a la fiesta directamente.

Sin embargo, relató que a último momento Aguiar lo llamó y le pidió que oficiara la ceremonia. El hombre libró de responsabilidad al amigo que lo puso en contacto, ya que afirmó que él no estaba al tanto.

El hombre llegó a un acuerdo con la fiscalía para cerrar el caso en un proceso abreviado. En una audiencia que fue fijada para el 5 de mayo admitirá haber cometido el delito de usurpación de funciones públicas, que castiga a quien indebidamente ejerza funciones públicas con penas de tres a doce meses de prisión.

Por otra parte, el abogado admitió que es quien mantuvo una conversación con uno de los socios canadienses pero niega haberse hecho ppasar por el entonces presidente del BROU Salvador Ferrer.

Cuando ya los canadienses sospechaban sobre la honestidad de Aguiar, el supuesto Ferrer a través de audios de WhatsApp les explicó que un problema legal impedía transferir fondos cuyo origen estaba vinculado a la marihuana por la regulación estadounidense, y que una forma de eludir esta normativa era invertir en otra empresa para que luego esa firma transfiriera las ganancias.

Una pericia de parte que se realizó en Argentina contratada por la defensa de los canadienses, apuntó hacia ese abogado, pero el caso presenta algunas complejidades que hacen que la fiscalía aún no esté en condiciones de pedir la imputación del hombre todavía.

El abogado dijo en fiscalía que la voz del audio de Whatsapp es la suya pero no confirmó que se hubiera presentado como Salvador Ferrer. Afirmó que la conversación está descontextualizada, y que él lo que hizo fue a pedido de Aguiar explicarle al canadiense los términos de las dificultades legales del negocio cannábico. De hecho, en el audio que se reprodujo no se escucha al abogado presentarse como Ferrer.

En ese sentido, las fuentes dijeron que la Fiscalía está pensando en realizar otra pericia que tenga la cadena de custodia de policía Científica y que existe la posibilidad de hacerla en Argentina.

El abogado aseguró que no tenía idea de que Aguiar estaba estafando a sus socios y que él no movía dinero ni formó parte de las maniobras.

La investigación por Lavado tuvo avances

La investigación por lavado de activos a cargo del fiscal Enrique Rodríguez avanzó en los últimos meses, afirmaron fuentes de ficsalía que señalaron que se tomaron declaraciones a una escribana y a familiares de Aguiar y están a la espera de un informe.

La fiscalía venía trabajando en el rastreo el origen de los bienes desde que murió Aguiar, y en ese sentido, se pidió el levantamiento de secreto bancario y tributario de todas las personas y empresas vinculadas al empresario.

Los empresarios canadienses que lo habían denunciado por estafa, afirmaron que para poner en marcha Boreal, la planta procesadora de cáñamo medicinal despidió a todos sus trabajadores por Whatsapp sin explicaciones, le habían entregado US$ 27,5 millones y que sólo invirtió US$ 12,5 millones en la empresa.

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