“No hay orgullo en el genocidio”, reza la pancarta al fondo. Varios militantes llevan la kufiya sobre los hombros, el tradicional pañuelo de Medio Oriente convertido en símbolo de la “resistencia” palestina. Dos frenteamplistas sostienen la bandera para la foto y Marcos Carámbula tiene otra doblada en su falda.
Esa imagen en la Coordinadora P del Frente Amplio es una prueba del “compromiso” del exintendente de Canelones con una causa que sensibiliza a muchos frenteamplistas de base. En esos ámbitos militantes a menudo críticos con el tono moderado del presidente Yamandú Orsi hacia Israel, Carámbula ha condenado lo que considera un “genocidio” en Gaza pero también ha defendido al gobierno por sus votaciones en torno al conflicto en Naciones Unidas.
Christian Mirza se puso a su “entera disposición” cuando supo que el Poder Ejecutivo lo propondría como nuevo embajador en Palestina y ambos fijaron una reunión para la semana que viene. Diputado suplente y vocero de la Coordinación por Palestina, Mirza ha sido parte de las tensiones entre gobierno y militancia por este mismo tema desde que el 26 de marzo de 2025 le pidió al flamante canciller Mario Lubetkin que suspendiera el convenio de la Agencia de Innovación (ANII) uruguaya y la Universidad Hebrea iraelí. Esta noticia, en cambio, la celebró.
Desde la caída de Orsi en las encuestas, Carámbula está obsesionado con “tender puentes” entre los frenteamplistas descontentos y el gobierno. “En los comités de base hay enojo pero hay confianza, ganas de ayudar para que el gobierno salga adelante”, insistió hace tres semanas en TV Ciudad. “Eso se construye. No es que el gobierno tome las medidas y todos los frenteamplistas las aceptemos. (...) Nuestros gobernantes deben hacerlo; sacarse el tiempo para que una vez por mes vayan a los comités de base, expliquen lo que están haciendo”.
Carámbula hizo una ronda de consultas con su gente de confianza y mantuvo varios intercambios con Orsi y con Lubetkin. El canciller y el presidente, mientras tanto, recibieron “señales” de varios dirigentes del Frente Amplio. Retirado desde hace años en su casa de Las Piedras, fue su “voluntad expresa”, a modo de un último gesto en su carrera política, la de asumir la conducción de la embajada uruguaya en Ramallah a partir del 1° de abril del 2027 cuando se jubile el actual embajador Fernando Arroyo.
Dicen en su círculo más íntimo que este es un “compromiso de vida” de Marcos Carámbula a sus 78 años de edad. Que nunca hubiera dado el paso si se tratara de una embajada en Europa.
También le implicó conversar dentro de casa. El año que viene deberá viajar muy lejos de sus nietos y sus hijos. Con él irá Elena Pareja, su esposa y una docente reconocida para la sociedad pedrense.
Orsi tuvo dudas. En un primer momento mostró “preocupación” por las implicancias de enviar a su amigo y principal mentor político a un destino de riesgo. No fue para él una decisión fácil de tomar, ratifican en su entorno. Pero el presidente accedió, alentado por la convicción de Carámbula.
"Es un compañero de fierro, de mucha confianza”, diría días después el presidente, una vez anunciada la futura designación. “Pero además con una sensibilidad, un sentido y una visión sobre la paz que es muy oportuno (...). Como siempre, Marcos aportando, no su granito, sino su balde de arena para construir lo que todos queremos”.
El futuro embajador
Mientras que la embajada uruguaya queda en Ramallah, aún no está decidido dónde residirá. Allegados a Carámbula indicaron a El Observador que la ubicación será definida en base a la cercanía con servicios esenciales como la salud.
En ese sentido, fuentes del gobierno expresaron que todos los últimos embajadores uruguayos en ese destino han residido dentro de Israel, cuyas principales ciudades quedan a pocos minutos de la capital palestina.
“Está claro que para nosotros una figura con un perfil político claro, cristalino, muy fuerte y con una visión de articulación tan importante teníamos que mandarla”, fundamentó el canciller Lubetkin en La Diaria Radio el día que anunció la nominación de Carámbula. El ministro enfatizó en que “a la luz de la complejidad del proceso”, esta era una “señal muy potente” de la “seriedad” con la que el gobierno toma “esta situación tan grave”.
Lubetkin se había juntado la semana anterior en Nueva York con el embajador de Palestina ante Naciones Unidas, Riyad Mansour. Desde esas conversaciones Uruguay ya había transmitido su intención de jerarquizar la misión diplomática en su planteo de una solución pacífica de coexistencia de los dos Estados.
Para esa fecha todavía no estaba cerrada la designación de Carámbula, a quien el canciller conoce incluso desde antes que al propio Orsi.
Bandera de Palestina desplegada en la Marcha de la Diversidad 2025
Foto: Gastón Britos / FocoUy
La postulación, ampliamente elogiada por dirigentes frenteamplistas que habían reclamado al gobierno el uso del término “genocidio” para condenar la guerra israelí en Gaza, recibió críticas desde la oposición.
“Yo lo veo mal, creo que no tiene ningún sentido en estos momentos darle esta visibilidad al tema”, declaró por ejemplo el expresidente colorado Julio María Sanguinetti. “Hoy estamos en una situación tan extraña en que la religión más retrógrada, la única religión que se mantiene en el año 1000, con la mujer subordinada, con el concepto de esclavitud, es hoy la bandera de la izquierda. Es algo que cuesta mucho entender la contradicción profunda que hay en todo esto”.
7 de octubre
La conmemoración de la Embajada de Israel en Uruguay de los tres años del ataque terrorista de Hamas del 7 de octubre juntó en primera línea a los principales referentes de la oposición. No hubo presencia de dirigentes del Frente Amplio ni autoridades del gobierno de primer nivel, algo que fue criticado por el diputado colorado Felipe Schipani y por el exministro de Trabajo, Pablo Mieres.
Según pudo confirmar El Observador, sí estuvo en representación del gobierno el director de Asuntos Políticos de Cancillería, Martín Vidal.