Gobierno de Orsi ve con "interés" una oferta del Reino Unido de tres OPV de la Marina Real británica
El Poder Ejecutivo analiza una propuesta del Reino Unido de tres patrulleros oceánicos de la primera generación de la clase River que están operativos desde 2003; el gobierno británico pretende darles de baja en 2028 para renovar su flota
HMS Mersey, patrullera oceánica de la Armada Real Británica
Royal Navy
El gobierno de Yamandú Orsi considera con “interés” una oferta del Reino Unido de tres OPV pertenecientes a la Real Armada Británica, según confirmaron a El Observador fuentes de Torre Ejecutiva. Se trata de una de varias propuestas que han llegado a Presidencia y al Ministerio de Defensa desde la rescisión del contrato con el astillero español Cardama y que con el paso de las semanas ha ido tomando factibilidad.
El presidente contó la semana pasada en una conversación con periodistas que la compra será de “país a país” por ser el formato “más interesante”, en contraposición a la búsqueda de contratos con astilleros privados.
Las OPV en cuestión son tres embarcaciones de la primera generación de la clase River que operan desde 2003 en la armada británica: el HMS Tyne, HMS Mersey y HMS Severn. El Ministerio de Defensa del Reino Unido comunicó el año pasado que la baja de esas patrulleras está prevista para 2028 con el fin de renovar la flota de su marina, como parte del compromiso de los países que integran la OTAN de aumentar su inversión en Defensa.
En el Poder Ejecutivo observan que esta es una oferta “seria” de patrulleras oceánicas que están hace alrededor de 20 años operativas y que podrían tener varios años más de vida útil. De momento faltan conocer especificaciones técnicas sobre los buques, aunque sus 79,5 metros de eslora y 1.700 toneladas de desplazamiento cumplen con los requerimientos de la Armada Nacional para patrullar en océano abierto más allá de las 100 millas náuticas.
OPV INGLESA
HMS Tyne, una de las OPV de la clase River, primera generación
Royal Navy
Fuentes navales indicaron a El Observador que la Armada deberá solicitar documentación sobre distintos aspectos técnicos como los sistemas de propulsión, electricidad, armas, sensores y repuestos para evaluar cómo seguir adelante.
En círculos del gobierno al tanto de las tratativas –que se llevan a cabo bajo reserva– se maneja que la adquisición de OPV usadas serían una solución de corto plazo.
Otra de las posibilidades en consideración, tal como informó Búsqueda semanas atrás, era la de Navantia, el principal astillero público de España. No obstante, fuentes al tanto de las reuniones indicaron que un inconveniente en ese caso es la disponibilidad que tenga la compañía para fabricar una embarcación para la Armada uruguaya antes del 2030, en un contexto de demanda ya comprometida que pone en riesgo la intención del gobierno de Orsi de terminar el período con la faltante de OPV ya subsanada.
Lo mismo sucedía incluso con otras ofertas de astilleros privados que también fueron presentadas a la Armada.
La "solución intermedia"
El gobierno uruguayo sí le confirmó semanas atrás a Estados Unidos su interés de incorporar a su flota un buque de la clase Reliance ofrecido en donación por la embajada norteamericana al empezar el año. La embarcación sería parte de una “solución intermedia”, al decir del propio Orsi, para cumplir con funciones de patrullaje, más allá de que en este caso no es una OPV y por tanto no tiene las condiciones necesarias para navegar en océano abierto.
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Reliance Class Medium Endurance Cutter de la Guardia Costera
United States Coast Guard News
Ante una consulta de El Observador, desde la embajada de Estados Unidos en Uruguay confirmaron que recibieron la solicitud del gobierno uruguayo para ser considerado para la asignación del buque. "En general, el proceso para recibir buques estadounidenses dados de baja requiere que el gobierno receptor complete pasos adicionales de manera oportuna. Esperamos continuar este proceso con Uruguay”, agregaron.
Como informó El Observador, el excomandante Jorge Wilson había incluso descartado la misma oferta cuatro años atrás por “tratarse de plataformas construidas en última instancia en el año 1968, con al menos 54 años desde su botadura, excediendo ampliamente la antigüedad que la Armada Nacional entiende como aceptable”.
En el Ministerio de Defensa calculan que la puesta a punto de ese patrullero oscilaría entre los US$ 8 millones y los US$ 15 millones, con la referencia de que un buque de la misma clase transferido años antes a Sri Lanka conllevó un costo de US$ 20 millones asociados a reparaciones y actualizaciones.
Si bien las negociaciones por las OPV británicas se manejan bajo estricta reserva, cada buque de esos costaría en el entorno de los US$ 20 millones, según pudo reconstruir El Observador. El Poder Ejecutivo también debe decidir cuántos patrulleros estaría dispuesto a adquirir en este caso.
Orsi deslizó la semana pasada que cada OPV nueva cuesta alrededor de US$ 60 millones y que el gobierno mantiene en pie su intención de dotar a la Armada de al menos dos de esos patrulleros.