Porque con los miedos y las dificultades propias de una obra que podía salir mal y que tenía detractores, el soterrado de la principal avenida de Montevideo representaba, al menos, la idea de que en el Uruguay se pueden hacer grandes cosas –grandes al menos para este rincón del mundo- y de que había un gobierno dispuesto a correr riesgos. Una obra que, aunque costara sudores, desvíos de tránsito por tres años, toneladas de tierra removida y un comercio zonal alterado, quedaría para los nietos de nuestros nietos.
Pero, finalmente, el túnel que iba a conectar con buses articulados la Plaza Independencia con Tres Cruces para luego repartir pasajeros través de las avenidas Italia y 8 de Octubre quedará como un recuerdo. El nuevo proyecto que transportará los ómnibus a través de carriles superficiales, nace herido por cuestionamientos técnicos, y por el malhumor dentro del oficialista y mayoritario Movimiento de Participación Popular (MPP) que tuvo que soportar que el intendente Mario Bergara –quien llegó a su cargo con el apoyo del mujiquismo- les doblara el brazo. Y, en el medio, el presidente Yamandú Orsi con una actitud vacilante que se convirtió en conservadora.
Donde había un sueño de ingeniería, el intendente de Montevideo Mario Bergara vio un pozo eterno y realizó una propuesta que, para varios entendidos, se parece más a una amenaza que a una solución. Por ejemplo Lucio de Souza, profesor grado 5 del Instituto de Estudios Territoriales y Urbanos de la Facultad de Arquitectura, que coordinó los equipos de la universidad que trabajaron en el proyecto de reforma dijo en una entrevista con El Observador publicada en marzo, que la reforma del transporte sin el túnel en 18 de Julio sería una “solución mala” que “empeoraría la situación”.
El arquitecto sostuvo que la experiencia internacional indica que cuando los BRT van por la superficie generan un “decaimiento completo del área”. “Nosotros jorobamos: ‘en lugar de una mejora, sería una peora’”, ironizó.
Por las dudas, el secretario de la presidencia, Alejandro Sánchez, una de las principales figuras de recambio del MPP, salió a advertir que, a su parecer, la propuesta de Bergara no es la mejor. “El tiempo que íbamos a ganar no es el que vamos a ganar si vamos por arriba. Se resigna la valorización del espacio público de 18 de Julio porque ahora vamos a seguir teniendo transporte público por allí, y esto modifica además la circulación de otras áreas de las calles de la ciudad", afirmó.
También la diputada Julieta Sierra (MPP) lamentó el cambio de planes. “Escuché con atención a muchas personas instruidas en el tema que daban cuenta de lo importante que era el túnel para la reducción significativa del tiempo viajando. Una lástima que no se lleve adelante, todas las grandes obras tienen polémica, a veces hay que animarse”, tuiteó la legisladora.
Lo cierto es que el resultado de las negociaciones entre el gobierno central y las intendencias de Montevideo y Canelones no termina de convencer a casi nadie. Se gastó más de un año en estudios técnicos y en plata para terminar con una decisión política y que se parece a la crónica de un desencuentro. Por un lado, un intendente que se jacta de que el presidente Orsi le haya cedido “la derecha” y que se queda tranquilo porque logró desactivar una obra que amenazaba a estar a medio terminar para el caso de que se presentara a la reelección en 2030. Y, por el otro, un MPP que mastica bronca. Y, como fue dicho, entre los dos se paró un mandatario que parece haber elegido comprar paz.
Para entreverar todavía más las cosas, Bergara declaró que lo que todos daban por hecho no es verdad. "En el diálogo con el presidente, en ningún momento Yamandú me trasladó que él era partidario del túnel. Eso me parece que es importante decirlo, para que justamente en esta lógica de 'hinchadas' no se genere el armado de los equipos de una manera incorrecta", señaló en una entrevista con La Diaria Radio.
Alejandro Sánchez
El secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez
Foto: Dante Fernandez / FocoUy
Envalentonado, en declaraciones a Canal 5 Bergara la emprendió contra el MPP: “No es fructífero plantearlo en cuál (proyecto) es mejor y cuál es el peor, en el sentido de que los dos tienen bellezas y dificultades. Hablar de un lado solo y decir 'esto son todas bellezas' no es intelectualmente honesto”.
Las distintas visiones sobre el túnel dentro del Frente Amplio, las más y las menos ambiciosas, no son antojadizas y van de la mano con las pretensiones de las partes en pugna. Sánchez aspira a ser candidato presidencial de la izquierda en las próximas elecciones, en tanto que Bergara apunta a la reelección comunal: reelección que está por verse porque su victoria sobre el MPP en esta discusión sobre el sistema del transporte, tal vez lo deje huérfano del apoyo del sector mayoritario del FA en las municipales del 2030.
Previsiblemente, ante tanto entrevero, la oposición se anda frotando las manos. “La novela del túnel de 18 de julio es un nuevo episodio que confirma un gobierno de marcha y contramarcha. Anuncian, improvisan, frenan y se desautorizan entre ellos. Clara falta de liderazgo, cero coordinación y una comunicación caótica”, tuitió el senador y ex candidato blanco a la intendencia de la capital, Martín Lema. “Estos mangas de mediocres no tienen mejor opción en momentos previos a una recesión económica que pelarse entre ellos”, señaló el senador nacionalista Sebastián Da Silva, quien no se caracteriza por los matices.
Pero, más allá de los gobernantes y los opositores de turno, el episodio representa el triunfo del Uruguay del “no se puede” o, peor aún, del “no sea cosa que…”. La obra del siglo terminó siendo la anécdota del semestre, y el impulso de concretarla fue lo único que quedó soterrado.