El secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, entregará este mes al Consejo de Ministros un documento sobre su propuesta para canalizar el ahorro uruguayo hacia proyectos productivos conducidos por las empresas públicas.
La iniciativa, trabajada junto a un equipo que entre otros integra el contador Gonzalo Lucas –adscripto de Presidencia y dirigente del Club Nacional de Fútbol– ya ha circulado entre el presidente Yamandú Orsi, el ministro de Economía, Gabriel Oddone, y la titular de Industria, Fernanda Cardona.
“La política tiene que salir del nivel zócalo y para eso hay que empezar a poner los temas país arriba de la mesa. Pueden generar controversia, porque cuando uno tiene que generar transformaciones siempre hay una cuestión conservadora que siente que se le mueve el piso en algunas cosas. Pero no es posible para un país como Uruguay que tengamos un nivel tan bajo de inversión”, declaró Sánchez en entrevista con El Observador, quien agregó que pese a que el crecimiento económico uruguayo es mayor al promedio de la región, “la distancia que tenemos respecto a los países desarrollados es gigantesca”.
“¿Por qué el ahorro de los uruguayos solo queda en el sistema financiero? Y además de manera muy imperfecta: tenemos US$ 46 mil millones en el sistema bancario uruguayo; de esos solo un tercio está puesto a plazo fijo y cobra interés. El resto está a la vista, no te pagan nada. Uruguay sale a endeudarse en el mundo pero resulta que los uruguayos tenemos mucho dinero. Pasa que no tenemos herramientas para canalizarlo a actividades productivas y soberanas del país. Este es el gran drama del Uruguay, está lleno de economistas que son unos cracks, pero de este tema se habla poco”, continuó el secretario de la Presidencia, quien opinó que “es un tema de carácter nacional para los próximos 10 o 20 años”.
Sánchez reconoció que hasta ahora la apertura para que ahorristas coloquen dinero en proyectos puntuales se ha hecho “a impulsos esporádicos” con iniciativas como la de Valentines. “Precisamos que sean instrumentos permanentes. Hoy la mayoría de las empresas uruguayas no va a buscar dinero a los ahorristas, va a endeudarse a los bancos, porque no tenemos desarrollado un mercado de valores”.
El jerarca del MPP puso como ejemplo los proyectos vinculados al riego, que “requieren un montón de recursos y podrían ser un camino”. También citó la posibilidad de canalizar ahorros hacia las energías renovables, la distribución o la economía digital de Antel.
“Si acotamos a las empresas públicas a discutir solo qué inversiones pueden realizar en cinco años con las ganancias que tienen, estamos achicando la cancha”, sostuvo. “Tenemos que tener una mirada estratégica de las inversiones que precisa el país de acá a 20 años y construir instrumentos que puedan financiarlos”.
El “banco de inversiones”
Sánchez apuntó que sería una especie de “banco de inversiones”, aunque no implicaría “generar nuevos organismos”.
“Tenemos que tener a la gente que está capacitada en UTE, Ancap, Antel, en el Banco Central, hay una masa crítica de funcionarios públicos que tienen el know how para pensar este tipo de documentos y precisamos un espacio común donde tengan una mesa de trabajo a la que llegue un conjunto de inversiones necesarias y que podamos construir instrumentos con las subsidiarias de las empresas públicas”, explicó.
El secretario de la Presidencia cuestionó que las repercusiones que tuvo su propuesta –esbozada inicialmente en declaraciones a La Diaria Radio en marzo– demuestran que hubo una “política zócalo, de etiqueta de redes sociales”.
Varios dirigentes de la oposición manifestaron de inmediato que estaban a favor de discutir la apertura del paquete accionario de las empresas públicas y marcaron una contradicción por la postura histórica que la izquierda había tenido en torno al tema.
En el Frente Amplio, en cambio, hubo reacciones dispares y el propio presidente de la fuerza política, Fernando Pereira, reconoció que los “ruidos” que generó “no favorecen en el debate” y hasta planteó que “un tema de esta sensibilidad hubiera sido mejor procesarlo previamente en la Mesa Política”.
“Valentines es una sociedad anónima que abrió las acciones y seguramente podamos abrir muchas de esas. Tenés una evidencia palpable con la situación de Conexión Ganadera, con ahorristas que están buscando colocar para que esa plata les dé un mango. En Valentines reciben una rentabilidad que es mejor que la de Conexión Ganadera, y no los joden. O la tenés parada en el banco, o abajo del colchón, o la ponés a trabajar para que el país se desarrolle”, defendió.
Ganan “los mismos de siempre”
“Tenemos el acuerdo Unión Europea-Mercosur y si no aumentamos la productividad, van a ganar los mismos de siempre, porque a los que ya le están vendiendo a Europa le van a cobrar menos aranceles. Si entramos a uno de los mercados más grandes del mundo, lo que tenemos que hacer es producir más”.
El secretario de Presidencia, que se puso al frente de una comisión interministerial que estudia una estrategia sobre el riego –bajo la coordinación del exministro Tabaré Aguerre– alegó que Uruguay solo represa “el 5% de lo que llueve” en el país y que “el 95% restante se escurre”.
“Si de 17 millones de hectáreas logramos poner 300 mil hectáreas bajo riego, el PBI podría crecer dos o tres puntos. Eso sale muchísima plata. Ahora, si todos los sistemas de riego que hoy están asociados al arroz, agarramos todas sus represas, le ponemos rueditas y lo llevamos para el litoral, donde está el sector agrícola granelero, ya lo hicimos. Si el Uruguay ya lo pudo hacer para el arroz, ¿por qué no lo podemos hacer para los graneleros?”, planteó.
El gobierno impulsa proyectos piloto de riego multipredial en busca de una “distribución más uniforme para los productores”.
“Eso implica una fuerte inversión y contratos que además se dan con una estructura productiva que hay que resolver y por eso el Estado tiene que estar al frente. Porque 70% de los productores de granos de este país son arrendatarios, entonces los dueños de la tierra no tienen incentivos para invertir y los arrendatarios menos, porque si a los dos años me voy... Solo una entidad como el Estado puede tratar de juntar estos distintos intereses y que cada uno sienta que ponerle un segundo piso al campo uruguayo es la estrategia para sobrevivir los próximos 50 años”, expuso Sánchez.
El secretario de la Presidencia reconoció que “obviamente” en cinco años nunca van a completar el objetivo de regar 300 mil nuevas hectáreas, pero aseguró que “si los gobiernos solo van a pensar qué cinta se va a poder cortar, Uruguay no se va a poder desarrollar nunca”.
“Vamos a ir a uno, dos, tres, cuatro pilotos, veremos cuánto tiempo tenemos, para aprender y desarrollarlo, y de hecho creamos el espacio de la comisión de riego, la idea es que la Corporación Nacional para el Desarrollo sea estructuradora de estos proyectos por su complejidad”, planteó Sánchez, antes de finalizar: “Si podemos canalizar ahorro nacional bienvenido sea, porque se precisa mucho dinero, y además la energía”.