27 de marzo de 2026 8:25 hs

Lo que importa

  • Un fenómeno de vientos intensos en el Pacífico podría acelerar la llegada de El Niño en los próximos meses.

  • Los modelos prevén una ráfaga de vientos del oeste “extraordinaria”, una de las más fuertes registradas.

  • Este evento puede aumentar la probabilidad de un El Niño fuerte o incluso un “Super El Niño”.

  • Ya se registra un calentamiento en la costa de Sudamérica (El Niño costero), aunque el fenómeno global aún no comenzó.

  • La evolución dependerá de si estos episodios de viento se repiten y refuerzan el calentamiento del océano.

Contexto

¿Qué fenómeno se está observando en el Pacífico?

Los modelos climáticos anticipan una ráfaga de vientos del oeste de gran intensidad en el Pacífico central, conocida como Westerly Wind Burst (WWB). Este tipo de evento altera el patrón habitual de los vientos alisios, que normalmente soplan de este a oeste, y es clave en la dinámica del océano ecuatorial.

¿Por qué estos vientos son importantes?

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Cuando se produce una ráfaga de viento del oeste, el flujo normal se debilita o incluso se invierte. Esto empuja las aguas cálidas hacia el Pacífico central y oriental, creando condiciones propicias para el desarrollo de El Niño. Según el artículo, este tipo de fenómeno puede actuar como un “desencadenante atmosférico” que acelera procesos que normalmente tardarían más tiempo en consolidarse.

¿Qué efectos tiene sobre el océano?

El impacto no se limita a la superficie. Estas ráfagas generan ondas oceánicas llamadas ondas Kelvin, que se desplazan hacia Sudamérica. Estas ondas profundizan la termoclina —la capa que separa aguas cálidas y frías—, reduciendo el afloramiento de aguas frías y favoreciendo un mayor calentamiento del mar.

¿Qué sucede si estos eventos se repiten?

El efecto puede ser acumulativo. Si ocurren varias ráfagas consecutivas, el calentamiento del océano se intensifica, lo que incrementa significativamente la probabilidad de un evento fuerte de El Niño. De hecho, grandes episodios históricos —como los de 1982-83, 1997-98 y 2023-2024— estuvieron asociados a este tipo de dinámica.

¿Qué está pasando actualmente en el Pacífico?

En este momento, existe un “El Niño costero” frente a las costas de Perú y Ecuador, con anomalías de temperatura del mar de hasta +1,6 °C en la región Niño 1+2. Sin embargo, en la región Niño 3.4 —clave para definir el fenómeno global— las condiciones siguen neutrales (0,0 °C).

¿Cuál es la diferencia entre El Niño costero y el clásico?

El Niño costero tiene impactos regionales y se concentra cerca de Sudamérica. En cambio, el El Niño clásico o canónico implica un calentamiento más amplio del Pacífico central y oriental, con efectos climáticos globales que pueden alterar lluvias, temperaturas y patrones atmosféricos en distintos continentes.

¿Cuándo podría comenzar el fenómeno global?

El artículo indica que el El Niño clásico podría entre finales del otoño y comienzos del invierno, impulsado por el calentamiento progresivo del océano en el Pacífico central-oriental.

Cómo sigue

La evolución del fenómeno dependerá en gran medida de lo que ocurra en las próximas semanas con los vientos del oeste. Si la ráfaga prevista se concreta con la intensidad proyectada y se repiten eventos similares, el calentamiento del Pacífico podría acelerarse rápidamente, dando paso a un episodio de El Niño antes de lo habitual y con mayor intensidad.

Los modelos ya sugieren un calentamiento sustancial en la región clave del Pacífico central, lo que marcaría el inicio del fenómeno global. En ese escenario, el sistema océano-atmósfera entraría en una dinámica de retroalimentación: el aumento de la temperatura del mar favorecería más convección y nuevas ráfagas de viento, reforzando aún más el proceso.

Este encadenamiento de factores es lo que eleva el riesgo de que el evento no solo se desarrolle, sino que alcance niveles fuertes o extremos, lo que se conoce como “Super El Niño”. La experiencia reciente —con el evento de 2023-2024— muestra que estos episodios pueden tener impactos significativos, especialmente en términos de lluvias intensas e inundaciones en algunas regiones.

Por ahora, el sistema se encuentra en una etapa de transición: con señales iniciales de calentamiento en la costa sudamericana, pero aún sin un evento global plenamente establecido. La confirmación de un El Niño fuerte dependerá de la persistencia de estas anomalías y de la evolución de la circulación atmosférica en el Pacífico.

En síntesis, las próximas semanas serán determinantes para definir si el fenómeno se consolida y con qué intensidad, en un contexto en el que los indicadores ya encienden señales de alerta.

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