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“Lo siento Sr. Presidente, yo no sé bailar”

Hay un curioso paralelismo entre lo acontecido con el fallecido ministro Menéndez y la novela “Peligro inminente” de Tom Clancy

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21 de abril de 2019 a las 05:00

Desde la dolorosa situación generada a raíz del fallecimiento del ex ministro de Defensa Nacional Dr. Jorge Menéndez, la declaración de honras fúnebres de Ministro de estado por parte del Poder Ejecutivo, su rechazo por parte de la familia de Menéndez (supuestamente a pedido del propio Menéndez antes de fallecer intuyendo que podría llegarle ese homenaje), la ausencia del Presidente Vázquez en el velorio y sepelio de su ex ministro a quien cesó el 1 de abril, me han rondado unas escenas del famoso libro de Tom Clancy, luego llevado al cine, “Clear and Present Danger” “Peligro Inminente”.

Menéndez, ya gravemente enfermo, no vaciló en el mes de febrero en acudir al Presidente para alertarle que leyera las actas de los expedientes del Tribunal de Honor sobre el caso Gavazzo. Vázquez le pidió que se reuniera con el secretario de la Presidencia Miguel Angel Toma, cosa que Menéndez hizo acompañado de dos letrados del ministerio. Allí las versiones se bifurcan pues Menéndez sostiene, en su carta de renuncia a Vázquez, que el expediente quedó en Presidencia, mientras que Toma señala que volvió al Ministerio de Defensa para presentar la correspondiente denuncia penal. Lo cierto es que la denuncia penal solo se presentó luego de que El Observador informó lo acontecido. Y que las cabezas de Menéndez y su subsecretario rodaron en el Consejo de Ministros de ese lunes 1, como si fueran omisos en presentar la denuncia.

¿Que tiene que ver todo esto con una novela de Tom Clancy, se preguntará el lector? Pues un curioso paralelismo que envuelve al Subdirector de la CIA, el famoso Jack Ryan, y el círculo presidencial.

Como dice el resumen de la película: “Cuando el Almirante James Greer, jefe de la CIA, cae gravemente enfermo, Ryan es nombrado subdirector de la CIA. Su primera misión: investigar el asesinato de uno de los amigos personales del Presidente, un importante hombre de negocios vinculado al tráfico de drogas colombiano. Pero sin que Ryan lo sepa, la CIA ha enviado una fuerza paramilitar, dirigida por el temible Clark, contra el cártel colombiano. Atrapado entre dos fuegos, Ryan decide arriesgar su carrera y su vida por la única causa en la que aún cree: la verdad”.

Hasta aquí nada especial. Un típico thriller de acción americano donde los buenos son claramente buenos y los malos son aparentemente buenos ya que ocupan altos cargos de poder para beneficio propio, o para beneficio de sus carreras profesionales.

Los jefes de Ryan están implicados en una misión contra el narcotráfico pero a su manera y por fuera de la ley. Avisan al presidente quien da el Ok para que sigan adelante pero dice que el no sabe nada.

Ryan arriesga su vida, desbarata la operación encubierta y rescata a un grupo de soldados americanos que habían quedado atrapados en Colombia. Las noticias de la misión amenazan salpicar al gobierno y complicar la reelección del presidente.

Cuando Ryan regresa a Washington, lo recibe el presidente y le dice que la responsabilidad de todo caerá sobre el Almirante Greer, que acaba de morir y por tanto no puede defenderse. Que los verdaderos responsables dejaran sus puestos pero sin daño reputacional y se dedicaran a dar conferencias a razón de US$ 20.000 cada una. Y que a Ryan si “le tocará bailar con la más fea” “y que “ese es el típico baile de Washington cuando las cosas no salen bien” y cargar con el castigo directo por la operación fallida en suelo extranjero. En ese momento, Ryan, lleno de ira al ver a Greer deshonrado, a los culpables libres, y a él camino al cadalso, le dice al presidente: “lo siento señor, yo no sé bailar”.

De inmediato se retira del Salón Oval y se dirige al Comité de Seguridad del Congreso para dar testimonio bajo juramento de todo lo ocurrido, desde el día que asumió su cargo de Subdirector de la CIA hasta su reunión con el presidente. Quiere que toda la verdad salga a luz aunque ello complique la reelección presidencial y el prestigio de Estados Unidos. Y frente al Congreso, la verdad sale a luz.
Creo que es lo que todos queremos en este caso que tuvo como epicentro al ex ministro de Defensa Nacional, Dr. Jorge Menéndez, un hombre que quiso también que la verdad saliera a la luz pero lo consiguió a medias. Y todos sentimos que la verdad aún no ha salido a la luz y que faltan aclarar varias cosas. Quizá el Parlamento aporte su grano de arena cuando delibere sobre el pedido de destitución de dos generales. Y sobre todo será tarea del fiscal  de Flagrancia Rodrigo Morosoli determinar si hubo omisión en el gobierno o en el Ejército para denunciar el delito declarado por Gavazzo ante el Tribunal de Honor...

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