Lo que nos enseñaron en el colegio no era cierto: viajar en el tiempo es posible. Es algo reservado a un puñado de personas y se requieren ingentes sumas de dinero, años de estudio, tensas negociaciones con países de medio mundo. Pero todo merece la pena si se puede viajar en el tiempo, presenciar cosas asombrosas que sucedieron hace miles de millones de años. Lo dice Richard Ellis, un veterano astrónomo que está planeando la construcción de una máquina capaz de retroceder más de 13.000 millones de años al pasado. Se trata del TMT, (acrónimo de Telescopio de Treinta Metros en inglés). Cuando este observatorio esté terminado en Hawai, en torno a 2020, su enorme ojo podrá observar la luz de la galaxia más lejana, que se formó cuando el universo aún no había alcanzado ni el 3% de su edad actual. Ellis visitó ayer Madrid para inaugurar el nuevo ciclo de conferencias de astrofísica y cosmología de la Fundación BBVA. Antes de su charla, habló con Materia sobre la nueva “revolución” que traen consigo los supertelescopios y cómo la política y la crisis están impactando en la ciencia a nivel global.
“Los astrónomos podemos viajar en el tiempo y entrevistar a Shakespeare”
El científico británico Richard Ellis planea construir uno de los mayores telescopios del mundo para observar las primeras galaxias del universo