Opinión > ANÁLISIS/ NELSON FERNÁNDEZ

​Los gatos mimosos y salvajes de la política

Una atención especial para ver si alguien se anima a ir por la herencia del Pepe; la disyuntiva entre pedir permiso o abrirse camino por voluntad propia

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04 de noviembre de 2017 a las 05:00

Caudillos y doctores; principistas y candomberos, amapolas y vicentinos, duros y blandos, halcones y palomas, pelucones y pipiolos; carnívoros y herbívoros, radicales y moderados; la historia arroja múltiples referencias para clasificar a los dirigentes políticos. La distinción es entre característica de liderazgo, pautas de conducta o extracción social; también respecto a la actitud hacia el poder.

Unos piden la "carne a punto" y quieren ver reflejo de "sangre" en su plato; otros la piden bien cocida o se conforman con la ensalada. Unos bien carnívoros, otros casi vegetarianos.

En política hay lugar para todos, pero la historia partidaria y electoral muestra que los que llegan al premio mayor son los más arrojados, los que están dispuestos a dar un paso más allá de lo que le quieren permitir.

El comité de base 28 de Noviembre del Frente Amplio realizó una actividad denominada A mover las bases, con participación de militantes de su barrio y de los comités de las facultades de Ciencias Económicas y Ciencias Sociales de la Universidad de la República.

En la dinámica elegida para ese encuentro del sábado 28 de octubre, los militantes frenteamplistas debían optar en ubicarse en uno de dos grupos: "gatos mimosos" o "gatos salvajes", según la crónica del matutino La Diaria. Y un alcalde se ubicó entre los "mimosos" y una jerarca de la intendencia entre las "salvajes".

Una referencia a animales para la política, aunque la crónica no lo precisa, es utilizada para diferenciar a los que se dejan domesticar y son fieles a sus líderes, de los que buscan camino propio sin reparar demasiado en respetar el espacio de otros.

En los partidos políticos se ha estado hablando sobre renovación de liderazgos, lo que viene ocurriendo en tiempos distintos según cada colectividad. Por ejemplo, en el Partido Nacional, Luis Lacalle Pou se comportó como un "salvaje" que no esperó el tiempo que otros le querían marcar y se lanzó sin reparar en los "galones" de otros coroneles nacionalistas.

En la otra corriente, al inicio de este período se repitió una costumbre de los blancos: intendentes del partido, que sienten que el peso electoral nacionalista está en el interior, muestran "los dientes" para avisar que largan expresión propia.

Y así, los intendentes "de la ruta 8" desafiaron a Jorge Larrañaga como "salvajes" dispuestos a desplazarlo. Aunque todavía no está claro en qué puede terminar ese intento, lo que ya se vio es que aquella furia inicial perdió intensidad, porque no hubo un "salvaje" al que otros "domésticos" respaldaran para erigirlo en nuevo líder.

La intendenta de Lavalleja se muestra desilusionada y refugiada en Minas, y el intendente de Treinta y Tres anunció esta semana que apoya a Larrañaga. Eso rompió el "eje de la ruta 8".
No tuvieron garras de salvajes.

En tanto, en el Frente Amplio se reavivó esta semana la discusión sobre una precandidatura de José Mujica para 2019, porque él mismo lo alimentó y porque otros dirigentes del MLN o del Espacio 609 se lo reclamaron, como el intendente de Rocha o el diputado por Cerro Largo.

Mujica fue presidente por ser "salvaje" y rechazar la "influencia directriz" de Tabaré Vázquez a favor de Danilo Astori. Y ahora no se comporta como "gato mimoso" para dejar que otros lo acaricien, mientras se preparan para sucederlo. Para la próxima campaña electoral tendrá 84 años, pero todavía tiene ganas de dar peleas.

Un incentivo está en que no logró dejar un heredero, para que aun sin estar en la acción directa, pudiera ejercer poder desde atrás del telón. Además, no parece estar inclinado a dejar el camino despejado a Daniel Martínez, y por eso también empuja públicamente a Astori a que se largue. Y dice que él lo apoyaría, aunque eso no podría concretarse porque el ministro de Economía no encajaría en postulación de MPP y PCU contra Martínez.

El caso es que el ministro de Economía, pese a haber sido un hombre fuerte y clave durante tres gobiernos, no es un "salvaje" como para tirarse contra todos y todas. Tiene un respeto excesivo por la estructura como para lanzarse como "carnívoro".

El Frente Amplio va a un período en el que combina un conjunto de acciones: (i) la búsqueda de precandidaturas competitivas que sean reflejo de una interna con diversidad ideológica; (ii) la pulseada política para definir un programa de gobierno más a la izquierda o más al centro; (iii) la batalla para retener el gobierno ante un avance en conjunto de la oposición, y (iv) la necesidad de reconquistar votantes que perdieron el encanto y adhesión al lema, tanto sea por el centro político o por izquierda.

A Martínez, algunos lo compraron por "gato mimoso" y era "gato salvaje" que se coló sin pedir permiso en la discusión para 2019. Sendic parecía "salvaje" pero estaba domesticado, e independientemente de las denuncias recibidas, su proceso de desgaste desnudó carencias de liderazgo. En el andarivel socialdemócrata o socialista democrático, Martínez clasifica para los 100 metros llanos y espera a ver qué hace Astori.

En el andarivel socialista-de liberación nacional-comunista, Mujica da señales confusas, y aunque tiren nombres de posibles herederos, no hay uno con fuerza todavía.

La atención estará fuerte en esa ala del Frente Amplio, para ver si en esos sectores con tradición aguerrida y corajuda, como son bolches y tupas, hay alguno o alguna que acepte ubicarse en el rincón de los "gatos salvajes", o a fin de cuentas todos son "gastos mimosos".

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