Lasus empezó -como todas las nutricionistas- trabajando en la clínica, pero con el nacimiento de su primer hijo cambiaron sus prioridades. Ya no quería dedicar 14 horas por día a la profesión sin obtener un rédito económico. Por eso, en 2003 se integró completamente a la empresa familiar: la farmacia Darom.
Trabajó con Kraft Foods, participó en la realización de recetarios para Royal y luego, en 2005, le llegó una propuesta laboral de Neslté, que hasta ese momento no tenía nutricionista. En esa firma trabajó en el área de medios, en programas corporativos, en la definición de embalajes y en el desarrollo de innovación de los productos, entre otras áreas.
Para Lasus la experiencia en Nestlé fue muy fructífera. “Estaba feliz y fue una escuela espectacular”, afirmó.
Pero la demanda de más tiempo determinó su alejamiento. En aquel momento valoró estar más cerca de sus dos hijos.
“En Nestlé aprendí de todo y cuando salí me pregunté ¿por qué no traducir esa experiencia para distintas empresas de servicios o producto?”, recordó la profesional.
El clic emprendedor
“Siempre me pasa lo mismo, primero hago las cosas por intuición y después necesito darles un marco de formalidad”, indicó Lasus. Esa es una de las explicaciones de por qué no se percibió como emprendedora sino hasta hace poco más de un año. Otro de los motivos, según apuntó, es que siempre estuvo acostumbrada a dar servicios a los demás, pero nunca a liderar un emprendimiento.
“Para mí, empresario era mi papá, que pertenecía a la industria farmacéutica, había montado un negocio y había invertido”, dijo. En contraposición, Lasus no puso dinero y si le preguntan cuál es su punto de equilibrio la respuesta es que arranca en cero. Su inversión, aclaró, fue en estudio, en contactos y en hacer las cosas bien para que las empresas la reconozcan y la valoren.
“Todo lo que produzca, al no haber tenido que formar una infraestructura, es una ganancia”, argumentó.
No fue hasta su participación como oradora del TEDxMontevideo 2011 que tomó su primer contacto con emprendedores. Ahí fue cuando empezó a visualizar su proyecto como un emprendimiento. “Hasta ese momento creía que tenía una unipersonal mediante la que era capaz de brindar servicios en forma externa. Me veía más como una asesora que como una empresaria”, indicó.
Lasus comenzó a pensar que era necesario realizar una planificación estratégica de marca y de comunicación. Para ello realizó fotos institucionales, armó las redes sociales con más presencia y unificó el lenguaje de la comunicación gráfica y digital en los medios en los que se mostraba.
Definir el negocio
Gracias a sus años en Nestlé muchas personas conocían su forma de trabajar, pero según explicó Lasus, era muy difícil presentarse ante un desconocido con un servicio que no estaba estandarizado o era conocido. Por ello eligió un nombre bien descriptivo para su empresa.
Los resultados hasta el momento han sido favorables. “Por suerte tengo un volumen de trabajo que no me permite ponerme a pensar a qué otros clientes quiero llegar”, apuntó.
Sus servicios incluyen crear contenidos para la fan page de Facebook y distintos soportes web, impresos, radiales, televisivos, de vía pública o para eventos, trabajar en conjunto con la agencia de medios para poner contenidos científicos a una campaña o pensar el concepto de un producto que aún no existe, su packaging, logo además de los aspectos vinculados a la innovación y desarrollo de productos.
También frecuentemente le piden asesoramiento legal para el rotulado de los envases o para trabajar en la integración de algún ingrediente, en lo que se conoce como alimentos funcionales, como un probiótico o vitamina.
Otra dinámica de trabajo importante es la de informar a profesionales de la nutrición sobre productos.
Esa actividad profesional la cumple mediante distintos eventos como charlas, congresos, desayunos o como el que realizó para la marca Bimbo, mediante un recorrido por los consultorios de los profesionales.
Su abanico de clientes incluye a la Fundación Logros, Pepsico y Frigorifico Centenario, la aceitera De la Sierra, la boutique de comida gourmet Hoy te quiero y Ricard, además de Bimbo.
Al mismo tiempo, colabora en el lanzamiento de dos nuevos emprendimientos: Club Verde, una marca de frutas y verduras que se presentan listas para el consumo. En este proyecto participó desde el comienzo en diferentes aspectos: el desarrollo de la marca, logos, productos, valoración nutricional, elección de puntos de venta y comunicación.
Además, presta asesoramiento en un proyecto sobre endulzantes.
Alimentar a la comunicadora
Ella sabe que es referente en su área y asegura que muchas personas asocian los conceptos nutrición y comunicación rápidamente con su nombre. “Eso es posicionamiento, es el lugar que ocupa la marca en la mente del consumidor, me lo enseñaron en mi posgrado de marketing”, reflexionó.
Para Lasus, el posicionamiento de su nombre, que ha logrado gracias a los espacios que ocupa en los medios de comunicación, explica parte de su éxito, que a la vez es una gran responsabilidad porque su nombre es su mayor capital.
Su primer relación con los medios fue en el programa radial Tu Bebé, luego tuvo durante cinco años su propio programa en FM Del Plata y también hizo televisión en Canal 12.
Actualmente escribe el blog Coaching Nutricional para El Observador, está presente en los portales 180 y Mujer Mujer, tiene una página en Bla y sale al aire en el programa Abre Palabra de Océano FM.
Considera que la habilidad de comunicación es algo que trae consigo, pero que ha podido ejercitar también en sus trabajos. Además, asegura que ha sabido ver y aprovechar oportunidades.
“No tengo ningún tapujo o vergüenza en decirle a un medio que me gustaría escribir”, dijo. En la mayoría de los casos el acercamiento fue mutuo.
“Es innegable que el espacio que tengo en los medios dan un soporte a mi imagen de marca, pero yo no los uso con ese fin, sino como un espacio para hacer educación nutricional, que me parece es un valor agregado”, aseguró.
Crear equipo
“A veces me siento medio sola, porque no siempre estoy trabajando en equipos. Los trabajos más agradables son los que compartís junto a otros profesionales”, manifestó Lasus. Aunque su empresa está conformada solo por ella, para trabajar usualmente forma equipos con jóvenes licenciadas.
Su mano derecha es la también nutricionista Alejandra Cabrera.
Al respecto adelantó que le gustaría poder educar a otros colegas más nuevos en la profesión, a los que les pueda interesar su rubro de trabajo.
Confesó que estuvo buscando en el exterior formación en marketing de alimentación sin éxito. Es al revés: le escriben personas de Latinoamérica a ella para pedirle asesoramiento y tutorías para tesis de grado.
“Estaría buenísimo que acá se interesaran por formarse en el área. Creo que hay una tendencia al crecimiento de este rubro gracias al incremento de los marcos regulatorios, la existencia de consumidores cada vez más informados y un desarrollo enorme de la industria de alimentos”, expresó la nutrionista.
Agregó que es un área a la que pueden recurrir los profesionales de su rubro, que hoy están volcados casi en su totalidad a la clínica. “Es abrir otra perspectiva de trabajo”, aseguró.
Lasus prepara ahora, junto a la empresa Wasabi, una aplicación que permitirá aplicar el concepto de smart eating (del inglés alimentación inteligente), que también desarrolla en un libro que está a la espera de conseguir editorial.
“Estoy empezando a sospechar que mi emprendimiento tiene futuro”, concluyó.