28 de agosto de 2020 16:36 hs

El acoso y el maltrato laboral crecieron en los meses que llevan transcurridos de la pandemia en Uruguay. Las principales dinámicas fueron los malos tratos, informes negativos sobre el desempeño de los trabajadores y difusión de rumores falsos. Estos son las principales conclusiones de una investigación presentada en la séptima edición del Congreso Internacional de Mobbing y Bullying, que buscó saber cuáles son las consecuencias que dejó la pandemia en los vínculos laborales y qué tanto afectó a los trabajadores.

Un 10% de los encuestados comentó que comenzó a sufrir de acoso y maltrato laboral un tiempo antes de que comenzara la pandemia, y que a partir de marzo este tipo de actitudes se agravaron. Comparado con una investigación similar que realizaron el año pasado, constataron que el número de casos creció 15%.

Durante 44 días, se encuestó a un total de 608 trabajadores tanto del área pública como privada. De la cifra total de colaboradores, 456 son mujeres y 138 hombres, mientras que hay 14 personas que no especificaron su sexo.

“Cuando hay crisis dentro de las empresas, se genera como el caldo de cultivo ideal para que existan nuevas dinámicas y formas de mobbing”, comentó a El Observador Silvana Giachero, la coordinadora general del estudio y psicóloga especializada en el tema.

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Sin embargo, a pesar de que hay nuevas manera de maltrato laboral, ya no se da manera vertical sino que también está presente entre pares. Según explicó Giachero, un alto mando comienza a someter a algún trabajador y “busca enseguida dentro del grupo de subalternos a alguien que contamine el ambiente”.

También esto sucede al revés, ya que la investigación demostró que hay casos en donde los empleados buscan a algún directivo para tener apoyo y seguir teniendo este tipo de acciones.

En esta misma línea, otra de las consecuencias es que el mobbing se volvió mucho más “primitivo”. Esto, según la coordinadora, se explica porque la crisis económica genera mucha inseguridad laboral y los trabajadores intentan mantener sus puestos de trabajo, en pos de aprovechar las pocas oportunidades laborales. “Si hay dos personas para un puesto, y saben que va a quedar solo uno, entonces alguno puede tratar de tener este tipo de actitudes para quedarse con el cargo”, ejemplificó Giachero.

En líneas generales, para Giachero, la pandemia afectó negativamente a los trabajadores que ya venían sufriendo este tipo de maltratos dentro de la oficina. Para la experta, uno de los puntos en donde hay que hacer énfasis es en que se volvió “mucho más salvaje”.

Esto quedó plasmado en muchos casos de despido, ya que aquellas personas que venían siendo víctimas fueron señaladas como las más fáciles de desvincular “porque ya tenían una relación gastada con la empresa”, afirmó.

El teletrabajo: un alivio

Giachero comentó que con el paso del tiempo y en la medida que la pandemia vaya afectando menos, se espera que estas nuevas prácticas de mobbing no sean tan recurrentes. De igual modo, agregó que durante estos meses no todo fue negativo, ya que aquellos trabajadores que eran víctima de mobbing “tuvieron un alivio” al trabajar de manera remota.

Esto provoca que haya una porción de colaboradores que no quieren volver a la oficina, porque entienden que eso es sinónimo de pasar mal durante las ocho horas. “Volver a esa normalidad, sería volver a la tortura. Entonces no serían beneficiadas”, dijo Giachero.

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