18 de diciembre de 2018 5:03 hs

Hubo un tiempo en que el ideal de belleza femenino estaba vinculado a la voluptuosidad del cuerpo. Lo que hoy, para muchos, sería considerado o valorado como “tener algunos kilos de más” fue, durante varias generaciones, sinónimo de estatus; la moda, entonces, acompañaba esa tendencia. A fines del siglo XIX, en tiempos en que una tuberculosis podía ser mortal, verse saludable, alimentarse con suculencia y contar con una buena masa corporal implicaba estar a salvo de la enfermedad. Un ejemplo de aquel canon de belleza es la poeta Delmira Agustini (1886 - 1914).

Una rápida mirada a la publicidad actual demuestra que esos cuerpos valorados como bellos y saludables quedaron enterrados en los siglos pasados. Aunque en forma lenta y casi imperceptible, los modelos de belleza cambian a lo largo de las décadas en función de los contextos sociales, económicos y sanitarios. La belleza suele estar asociada a los buenos hábitos y a la calidad de vida. Por eso hoy –a sabiendas de lo poco saludable que es– hay una moda que poco a poco va perdiendo terreno: el bronceado pronunciado.

No siempre estuvo de moda exponerse al sol para que la piel cambiara, paulatinamente, de tono y se bronceara. Antiguamente, eso dejaba en evidencia que la mujer realizaba trabajos al aire libre. “En ese contexto, estar blanca y con la piel de textura suave era la manifestación más evidente de una vida resguardada y con un énfasis en el cuidado personal”, dijo a El Observador la licenciada Verónica Massonnier, especialista en investigación de mercado y tendencias.

“A partir de las campañas de concientización del cáncer de piel, las mujeres hemos tenido más precaución a la hora de tomar sol. Ahora se estila un color menos bronceado. En los ‘80, cuanto más marrón era la piel, mayor el símbolo de estatus porque significaba que la persona disfrutaba del tiempo libre. Ahora, lo que está de moda es tener la piel más sana, más luminosa”, sostuvo Anellia Kutscher.

“Esto cambia cuando comienzan a proliferar las vacaciones en la playa y el hábito de exponer el cuerpo a la mirada pública. En ese período, el bronceado intenso significa el acceso a vacaciones y viajes. A mayor bronceado, más tiempo de sol, piscina y mar”, agregó. Un mojón clave en esta moda lo impuso la diseñadora de alta costura francesa Coco Chanel, cuando regresó de unas vacaciones luciendo un fuerte bronceado que inspiró a mujeres de todo el mundo.  

Más noticias

Pexels

Las campañas para concientizar a la población sobre los riesgos de exponerse al sol han ayudado a que los bronceados exagerados dejen de ser considerados bellos. En esta nueva etapa, la belleza está íntimamente asociada al concepto de salud. “El cuerpo se expone a la mirada, sin duda, pero ya no se considera hermoso un bronceado tan intenso que se asocie con daños a futuro. Sin embargo, no se ha vuelto a un modelo de belleza sin bronceado: en realidad, el tono solar todavía está asociado a vacaciones y tiempo libre”, opinó Massonnier. La sociedad valora incluso el bronceado invernal, íntimamente asociado a la capacidad de alejarse a mitad de año hacia zonas más cálidas. Pero ya no con la intensidad del pasado.

La doctora Anellia Kutscher ha prestado atención a este fenómeno en los últimos años. “El paradigma ha cambiado”, dijo la dermatóloga. “A partir de las campañas de concientización del cáncer de piel, las mujeres hemos tenido más precaución a la hora de tomar sol. Ahora se estila un color menos bronceado. En los ‘80, cuanto más marrón era la piel, mayor el símbolo de estatus porque significaba que la persona disfrutaba del tiempo libre. Ahora, lo que está de moda es tener la piel más sana, más luminosa”, sostuvo.

La experta observa que las mujeres mayores de 40 años aún están en la disyuntiva entre los dos paradigmas: el bronceado y la piel más saludable. “Tal vez las chicas más jóvenes tienen una tendencia a cuidarse más, a estar menos bronceadas que antes”, sostuvo.

“El cuerpo se expone a la mirada, sin duda, pero ya no se considera hermoso un bronceado tan intenso que se asocie con daños a futuro. Sin embargo, no se ha vuelto a un modelo de belleza sin bronceado: en realidad, el tono solar todavía está asociado a vacaciones y tiempo libre”, opinó Verónica Massonnier.

“Como alternativas, la cama solar es desaconsejable porque produce daño ocular y aumenta mucho el riesgo de cáncer de piel. Surgió en la década de 1970. Lo que sí aconsejamos como dermatólogos a aquellas personas que les gusta verse con un poco más de color son los autobronceantes dermatológicamente testeados. Esos sí son seguros”, afirmó.

La nueva tendencia de belleza ya está consolidada en las pasarelas de Uruguay y del resto del mundo. Las agencias de modelo recomiendan a las profesionales no exponerse al sol. Federica Blanco, de la agencia de modelos Valentino Bookings, fue categórica en ese sentido. “Lo ideal es que la modelo de pasarela no esté bronceada. Mundialmente la recomendación que se hace para una modelo internacional cuanto más blanca, mejor. Eso ayuda a la estética de la piel”, dijo. Agregó que es algo “súper importante”.

Los dermatólogos tienen ahora un gran aliado para combatir la exposición dañina al sol. Las imágenes de las revistas comienzan a mostrar a las mujeres más naturales y eso, poco a poco, ayudará a dejar atrás aquellos bronceados tan intensos como dañinos.

 

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos