Las tabletas son más difíciles de controlar que la televisión. También es por eso que más de un padre lamenta el día que le compró uno de estos aparatos a su hijo. Pero hay que asumir que ellos tienen más tiempo libre que los grandes, y apenas nos demos la vuelta encontrarán la forma de seguir gastándose los dedos jugando. Es un hecho. Por eso, la vía prohibicionista es más un placebo para padres que una solución de fondo. Un camino alternativo es apelar a las posibilidades que nos dan las propias tabletas para evitar que los pequeños queden atrapados en un universo de juego inútiles.
Apps para educar y entretener
Para muchos, las tabletas son las nuevas cajas bobas; sin embargo, también pueden convertirse en un medio para que los más chicos aprendan jugando