Las señales se siguen repitiendo. En el debut ante Bosnia fue el hecho de jugar en Maracaná y la aparición de Messi para salvar la plata cuando nadie aparecía. Contra Irán fue otra vez Lio vistiéndose de héroe en el último minuto, y ante Suiza con otra genialidad en el minuto 117 del alargue. Ayer Argentina se encontró con Bélgica, como en 1986 cuando Maradona levantó la copa. Y es cierto que los belgas fueron una versión completamente mediocre de aquella, y demostraron que estaban varios escalones por debajo del cartelito de revelación que muchosle endilgaban.
Argentina: algo muy parecido a la suerte del campeón
Los albicelestes fueron más que Bélgica, le ganaron 1-0 y ahora esperan por Holanda o Costa Rica