Miles de argentinos repudiaban este jueves en las principales ciudades el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, que instauró la más feroz dictadura (1976-83) de la historia del país y seguían exigiendo justicia para los 30.000 desaparecidos del régimen militar.
"Esperamos que nuestra lucha haya sido útil para los que vienen detrás", dijo una de las Madres, que llevaba su emblemático pañuelo blanco en la cabeza, y agregó que "a nosotras mismas nos asombra nuestra fuerza a 28 años de la tragedia" (las madres comenzaron sus rondas un año después del golpe).
También se movilizaban las Abuelas de Plaza de Mayo, que ya lograron ubicar a un centenar de los 500 bebés apropiados por los militares, y la agrupación HIJOS, que nuclea a los hijos de padres desaparecidos.
Decenas de militantes amanecieron en la Plaza en numerosas carpas en las que cumplieron una vigilia nocturna.
Además, Emilio Massera, el ex todopoderoso jefe de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y uno de los hombres más temibles del régimen, fue declarado "demente" por peritos forenses de la Corte Suprema de Justicia y dejado en libertad hace dos semanas, aunque está postrado a raíz de un derrame cerebral.
"Basta de impunidad, hambre, entrega y represión", es la consigna central de la organización "Encuentro Memoria, Verdad y Justicia", que reclama "cárcel efectiva a los genocidas, anulación de los indultos (a los ex jerarcas castrenses), restitución de la identidad a los 500 jóvenes apropiados" por militares, policías o allegados.
Para ello, los organismos humanitarios exigen la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final que beneficiaron a alrededor de un millar de represores, que podrían regresar a los estrados judiciales.
En los últimos días se realizaron diversos actos y manifestaciones culturales en repudio al derrocamiento de la presidenta María Estela Martínez de Perón, quien había asumido el poder luego de la muerte del fundador del peronismo, Juan Perón, en julio de 1974.
(AFP)