21 de diciembre de 2012 20:58 hs

Con qué perfume dormía Marilyn Monroe? ¿Qué aroma era el preferido de Grace Kelly? ¿Cuál fue el primer perfume unisex? o qué cóctel oloroso contribuyó al baby-boom americano son algunas de las cuestiones que revela la escritora Marie Bénédicte Gauthier en su libro Perfumes míticos.

Las fragancias hablan de belleza, de deseo, de sensualidad, de estaciones, de flores, de sabores e incluso de viajes. “Cada perfume evoluciona de una manera y determina una parte de la historia”, dice la estudiosa de aromas.

En 1889, el químico Aimé Guerlain creó Jicky, la primera fragancia unisex con notas de bergamota, palo de rosa y romero que adoraba a la emperatriz Eugenia de Montijo.
El industrial Ernest Daltroff marcó el aroma de principios de siglo XX con el perfume Narcisse Noir Caron, una fragancia con estela de mujer fatal en la que el azahar pierde toda su noción virginal para imponer su nota carnal.

La consagración de este aroma llega de la mano de la actriz Gloria Swanson que pronuncia su nombre con acento sensual en el filme El crepúsculo de los dioses.

De gran impactó resultó ser L’Heure Bleue, de Guerlain porque fue un aroma que “impregnó los pañuelos que las mujeres ofrecían a los soldados para fortalecer su ánimo en las trincheras”, según explica la historiadora del perfume Élisabeth de Feydeau.

También fue relevante porque interpretó un primer plano en la película Belle de jour, de Luis Buñuel, donde el personaje encarnado por Catherine Deneuve “revela su vertiente de sombra en la expresión de una sensualidad sumisa”, cuenta Gauthier.

Mademoiselle Coco Chanel pidió al perfumista de la corte zarina, Ernest Beaux, que ideara un perfume totalmente innovador.

El especialista orquestó un gigantesco ramillete floral en el que se combinaba la cananga, la rosa de mayo y el neroli, sobre un fondo de aroma de madera y vibrantes ondas de vainilla, “además de moléculas que se caracterizan por su olor metálico con efecto a ropa limpia”, comenta la autora.

Coco Chanel retiene la quinta prueba; de ahí el número cinco. El éxito fue inmediato, más cuando Marilyn Monroe declaró que dormía desnuda con unas gotas del preciado elixir.
Palabras que envolvieron al perfume con una aureola carnal. “Las mujeres soñaban con deslizarse con él bajo las sábanas”, dice Gauthier.

Reconocido como ícono del siglo XX, el perfume, que forma parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Nueva York, continúa siendo el más vendido en el mundo.
Joy, de Jean Patou, exuberante perfumé que utilizaron americanas de la talla de Jackie Kennedy y Julia Roberts, fue un éxito en todo el mundo gracias al eslogan “Joy, el perfume más caro del mundo”,que formuló la cronista de cine Elsa Maxwell.

En 1957, Givenchy creó en exclusiva para Audrey Hepburn L’Interdit, una fragancia fresca, que a pesar de la negativa de la actriz, se puso en venta a todo el público.

En 1977, Yves Saint Laurent, tras un viaje por Extremo Oriente, creo Opium, un olor “evocador y demoníaco”, según la autora, quien asegura que CK One fue en 1994 “la reinterpretación del agua de colonia en versión urbana”.Un perfume mítico que en tan solo un año vendió más de quince millo.

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