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Arrancó la última semana: a shockear al mundo una vez más

Los Teros empezaron a planificar su último partido en el torneo, ante Gales, con la intención de seguir mostrando su evolución

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07 de octubre de 2019 a las 05:03

Para Los Teros ayer arrancó su semana final en la copa del mundo. Gales (domingo 5AM) está enfrente, y con él, el cartel de llegada de un camino que se vienen trazando hace más de cuatro años.  

Para algunos fue desde el momento que terminó Inglaterra 2015, y se pusieron como meta el siguiente mundial, ya sea que hubiesen jugado el torneo anterior o que lo tuvieran que ver, con ganas de revancha, por TV. Otros apenas eran juveniles: Joaquín Jaunsolo, Manuel Ardao, Santiago Civetta ni siquiera tenían edad de sub20, y soñaban con ser alguna vez un Tero, de la misma manera que hoy, algunos juveniles a los que aun no le conocemos el nombre, sueñan con llegar a Francia 2023. Diana y Arata venían del Mundial juvenil, y lo tenían allá lejos, como un lindo sueño.

Hace cuatro años, el 6 de octubre de 2015, Uruguay enfrentaba a Fiji en Milton Keynes, y perdía 47-15, con los famosos tries de Carlos Arboleya y Agustín Ormaechea. Esteban Meneses miraba ese partido como uno más del torneo, sin tener idea que, tres meses después, asumiría el barco con la misión de dar un salto hacia adelante.

Todos ellos empezaron ayer la semana final de Los Teros en la copa del mundo. Con la motivación a tope, y el empuje que les viene dando una actuación que ha estado muy por encima de lo que esperaba el mundo, arriba de lo que esperaban los hinchas uruguayos, pero en línea (y hasta quizás un poco por abajo) de las metas que se planteaba el plantel.

Esa fue la sensación tras el partido del sábado. Por un lado el mundo miraba sorprendido y volvía a aplaudir: Uruguay recortó 27 puntos la diferencia de 2015 a 2019, se fue al descanso 19-3 (pudo ser 19-10 si no le hubiesen anulado un try poco entendible al final del primer tiempo). Le planteó problemas en defensa y en ataque a Australia, le generó dos tarjetas amarillas, y le entreveró el breakdown, lo cual es un verdadero logro en un equipo que tiene en cancha a Michael Hooper y a David Pocock, que entró en el segundo tiempo. 

Sin embargo, el balance de los jugadores en el post partido fue agridulce. Sí, mostraron su orgullo. Sí, reconocieron que el avance es tremendo. Pero estaban frustrados por esos 20 minutos del segundo tiempo en los que se apagaron y Australia les hizo cuatro tries fáciles. Desgaste, un poco de cansancio, un mínimo afloje tras jugar un primer tiempo más allá de su límite. Pero estos jugadores sabían que se habían preparado como nunca, y no se perdonan medio paso en falso.

Ese es el espíritu competitivo del equipo, que se notó en algunas de las declaraciones. 

“Por delante, lo que tenemos que hacer es corregir los scrums defensivos. Tuvimos orden y evolución clara y notoria en el maul defensivo. No nos anotaron ningún desde ahí. Tenemos que mejorar en el tackle de uno contra uno. Cuando nos han quebrado ahí, nos resultó muy complicado reposicionarnos, pero en líneas generales me voy contento con lo que hemos realizado y sobre todo, resaltar la evolución física que demostramos”, dijo Meneses.

“Les dimos tries fáciles. En eso estuvimos no estuvimos tan bien hoy”, dijo el capitán Vilaseca.

“Nos vamos conformes, pero no nos sentimos realizados. Pudimos hacerlo mucho mejor. Es una cuestión mental y de concentración general, no ha sido una cuestión física, porque físicamente con lo de hoy nos demostramos que estamos preparados. Nos sentimos bien en el contacto hasta el final del partido. Si hubiésemos mantenido esa intensidad física en la concentración y en el orden, seguro el desarrollo hubiese sido distinto. Pero ahora viene Gales y tenemos una final más por delante para poder seguir demostrando nuestros progresos”, dijo Diana.

“Estoy bien, pero ‘hasta ahí’. El score no nos deja contentos, si bien hicimos un partido de rendimiento aceptable. Tal vez los hubiésemos podido lastimar un poco más con algunas pelotas en las que tuvimos control pero poca paciencia. Con las amarillas que les sacaron ellos tendríamos que haber hecho un try en el primer tiempo y no pudimos. Es lindo marcarles a estos equipos””, expresó Juan Diego Ormaechea.

Y con esa actitud es que Uruguay encara su última semana. Con ese mismo espíritu competitivo, y ese inconformismo que los ha llevado a trazarse metas cada vez más altas y cumplirlas, y que los llevó a shockear al mundo al ganarle a Fiji. Aún después de ese partido, los jugadores tuvieron tiempo para decir las cosas en las que habían fallado.

Tienen ganas de seguir mostrando. Saben, como dice el cartel en el gimnasio del Charrúa, que queda una oportunidad. Solo una: Gales.

Empieza la última semana de este proceso mundialista, y Los Teros quieren volver a shockear al mundo. Con todas las letras. Volver a plantar su huella, y que el mundo hable de todo lo que se ha transformado el rugby uruguayo.  

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