Los vecinos que se arrimaron para disfrutar del debut de la celeste en el Mundial de Rusia fueron menos de los esperados, por lo que el salón dispuesto como tribuna no se completó. Eso no aplacó el entusiasmo de los niños, algunos acompañados por sus padres, y muchos con globos celestes y blancos, banderas de Uruguay. También había quienes tenían la cara pintada.