Fútbol > EL CLÁSICO DESDE LA TRIBUNA

Así se vivió el empate clásico en el Campeón del Siglo

Peñarol y Nacional igualaron en el Campeón del Siglo, donde esta vez hubo más controles que en diciembre, si bien no faltaron los gritos y broncas de los autorizados a ver el encuentro

Dirigentes de Peñarol en el clásico

Tiempo de lectura: -'

04 de febrero de 2021 a las 05:00

Por segunda vez consecutiva, el Campeón del Siglo fue escenario de un nuevo clásico del fútbol uruguayo en el que Peñarol y Nacional empataron sin goles por la cuarta fecha del Torneo Apertura.

Como en diciembre, el escenario carbonero volvió a albergar el principal partido del fútbol uruguayo, pero esta vez hubo más controles sanitarios con respecto al anterior encuentro, en el que se superó el número de personas autorizadas y hubo hinchas aurinegros, que ingresaron para colocar banderas, en una de las tribunas.

Este miércoles las reglas fueron más estrictas, tal como se estableció en el protocolo actualizado para este Torneo Clausura.

Pablo García y Gio González

De Peñarol, solo 65 personas podían ingresar, incluyendo futbolistas, cuerpo técnico, dirigentes y funcionarios, mientras que de Nacional la lista permitía 50 personas.

En la platea, con vallas para marcar el sector local y el visitante, hubo varios más, como representantes de la Mutual de Futbolistas, funcionarios de la Asociación Uruguaya de Fútbol, más periodistas, personal de seguridad, efectivos policiales. y otros allegados.

Bajo una intensa lluvia, los representantes de los clubes se ubicaron en sus zonas. En el lado aurinegro, unos seis o siete se pararpn en las butacas bajo el agua, como el directivo Evaristo González, con un paragua mirasol y de pie todo el partido, mientras los otros estaban bajo techo.

Del lado tricolor, la mayoría se quedó bajo la galería, al resguardo de las gotas, mientras que dos se sentaron en las butacas. Uno de ellos fue el directivo Pablo Durán, de impecable saco azul y sin paraguas.

El minuto de silencio en el CDS

Antes del partido, una funcionaria encargada de la sanidad en el estadio aurinegro, que llevaba un frasco de alcohol en gel en mano, se acercó al grupo albo y amablemente le pidió que mantengan distancia social.

Aplausos y gritos

El partido comenzó con gritos de aliento para ambos equipos. Todo tranquilo hasta los 5 minutos, cuando le pidieron la primera amarilla al juez Andrés Matonte por una falta en ataque de Matías Britos a Guzmán Corujo.

Mauricio Larriera, el técnico carbonero que cambió su look y se puso un jogging aurinegro, le dio indicaciones a Facundo Torres, el atacante que estaba junto a él: “Facundo, encará para adentro”, le dijo.

Dirigentes de Nacional en el clásico

En filas tricolores había aplausos para Pablo García, Gonzalo Bergessio y Brian Ocampo, los atacantes, que llegaban con algo de peligro al arco rival. “Vamos que sale Ocampo”, le gritaron al punta, quien fue una de las figuras de Nacional.

También Emiliano Martínez se ganó el reconocimiento luego de hacer unas calesitas zidanescas en la que al final terminó perdiendo la pelota.

Peñarol llegó con una gran jugada colectiva que pasó de derecha a izquierda y terminó con una definición que pasó cerca, lo que levantó aplausos desde su sector.

Los gritos para el árbitro no paraban y caían desde las dos parcialidades. “¡Por favor Matonte!”, le gritaron. “Llevan el doble de fauls que Peñarol”, dijo otro que parecia tener los datos de las faltas.

El Dt albo, Jorge Giordano, se acercaba hasta la línea para hacer reaccionar a sus jugadores. “¡Vamos!”, le gritó, en los últimos minutos del primer tiempo, que terminó sin goles y con palabras de aliento del presidente tricolor José Decurnex para Ocampo, quien fue el más insistente de su equipo en ese tramo.

Actitud e insultos

“Actitud, esto es Peñarol”. Con ese grito comenzó el segundo tiempo, en el momento en el que la lluvia se hizo más fuerte en el Campeón del Siglo.

Desde ambos sectores coincidieron en darle para adelante a sus jugadores, siempre con palabras positivas y sin críticas a viva voz.

Larriera sorprendió con el primer cambio del partido al mandar a la cancha a Dennis Olivera por Jonathan Urretaviscaya, quien se fue lesionado. El ex Danubio tuvo el apoyo de sus hinchas en cada intervención, si bien no logró destacarse.

Terans y Emiliano Martínez, dos destaques del clásico

“¡Tarjeta burro!”, le gritaron a Matonte luego de una falta de Armando Méndez a David Terans. “¿Cuántas van Matonte?”, le recriminaron al árbitro, quien, entendieron, dejó pegar de más al lateral tricolor, por lo que hubo irónicos aplausos cuando le sacó la amarilla.

El partido creció en tensión en el último tramo.

Giordano mandó a la cancha al ex Peñarol Ignacio Lores. Su ingreso no generó reacciones, pero en la primera pelota, luego de una corrida en la que le ganó Gary Kagelmacher, se acordaron de él. “Dale que es un muerto, Gary”, gritaron.

Esa jugada estuvo precedida de un toque del zaguero carbonero con Gabriel Neves, lo que dejó muy dolorido y molesto al volante tricolor, quien quedó totalmente desenfocado del partido, como pocas veces se lo vio, y en dos ocasiones se dirigió al cuarto árbitro, José Burgos, para recriminarle cómo era posible que no haya visto nada en el contacto que fue frente a él.

La roja al Cebolla

Luego, llegó la roja a Cristian Rodríguez, lo que desató la bronca de los aurinegros, más aún cuando al ver la repetición en uno de los televisores de la cantina del estadio, notaron que su capitán no había impactado a Agustín Oliveros. “No lo toca”, le gritaron.

Peñarol quedaba con uno menos para el tramo final. “Hay tiempo”, le indicaba el Chino Rochet a sus compañeros, mientras Rafa García daba indicaciones desde el banco de suplentes.

Los dirigentes de ambos clubes no le dejaban pasar una a la cuarteta. “Se tiene que ir de la cancha”, gritaron al cuarto árbitro para indicarle que el Cebolla se había quedado en el banco de suplentes luego de su expulsión.

Quien sí se fue directamente al vestuario fue Armando Méndez, al ver su segunda amarilla y la roja en el cierre del partido. “¡Ahora lo echás! Sos un ladrón”, dijeron, indignados, los carboneros.

Así se fue el partido, un 0-0 que dejó sabor a poco y que tuvo la tensión habitual en la tribuna, cada vez más expuesta en esta nueva normalidad del fútbol en la que muchas veces la platea le roba la atención a lo que pasa en la cancha, más cuando, como este miércoles, el partido se va apagando, sin emociones.

A la salida del Campeón del Siglo, los gestos de los dirigentes eran distintos. Los dueños de casa con algo de preocupación, porque no pudieron recortarle puntos a los tricolores y, como dijo su presidente, entienden que habrá que darle tiempo a Larriera, mientras que los visitantes se fueron conformes por algunos rendimientos en alza y por el empate que les permite seguir en la punta de la tabla anual con sus ocho puntos sobre los aurinegros.

REPORTAR ERROR

Comentarios

Registrate gratis y seguí navegando.

¿Ya estás registrado? iniciá sesión aquí.

Pasá de informarte a formar tu opinión.

Suscribite desde US$ 245 / mes

Elegí tu plan

Estás por alcanzar el límite de notas.

Suscribite ahora a

Te quedan 3 notas gratuitas.

Accedé ilimitado desde US$ 245 / mes

Esta es tu última nota gratuita.

Se parte de desde US$ 245 / mes

Alcanzaste el límite de notas gratuitas.

Elegí tu plan y accedé sin límites.

Ver planes

Contenido exclusivo de

Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

Si ya sos suscriptor Member, iniciá sesión acá

Cargando...