26 de febrero de 2013 20:33 hs

El carnaval de 2013 se recordará por las propuestas destacadas que han expuesto ciertos conjuntos en el concurso que se desarrolla en el Teatro de Verano, pero también por situaciones curiosas y polémicas que, por cierto, no fueron pocas.

Horas después de la ceremonia de elección de la Reina del Carnaval, realizada en la Rural del Prado, algunas chicas que no fueron electas –y sus familiares utilizando las redes sociales– amenazaron a la nueva reina, Patricia Lafuente, acusando al jurado de favorecerla por ser hija de un periodista carnavalero. La Intendencia de Montevideo prohibió que esas chicas no electas desfilen en la avenida 18 de Julio y analiza cambios en esta elección para 2014 con el objetivo de bajarle el costado competitivo (se llegó a ver a candidatas con un grupo de hinchas, amigos y familiares, que aplauden sus salidas a escena y silban al resto).

Por el mal tiempo fueron suspendidos dos de los cuatro desfiles: el Inaugural y la segunda parte de las Llamadas.

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Luego de muchos años en el Desfile Inaugural (la gente se volvió a quejar por irregularidades, como el retiro de las sillas en algunas cuadras antes de concluir el pasaje del último conjunto) el jurado descalificó del desfile y del derecho a premios a las comparsas Yambo Kenia, Senegal y Mi Morena por haberse retrasado más de 15 minutos, con los lógicos perjuicios para la gente y los otros elencos.

Al cierre de la segunda parte de las Llamadas hubo corridas e incidentes y el director de la comparsa Nación Zumbalelé, Gustavo Fernández, denunció a El Observador que la Policía se retiró antes de concluir el desfile y que hasta hubo disparos de armas de fuego, hablando de un escenario “terrorífico”.

En el concurso del Teatro de Verano, en un total de 30 jornadas (entre primera rueda, segunda rueda, liguilla y espectáculos de cierre), que no han concluido, ya hubo ocho suspensiones, cerca del récord de 11 del año pasado.

Varias suspensiones han sido resistidas. Algunas veces la decisión la tomó el presidente del jurado, Jorge Morandeira, y en otras Daecpu. La última cancelación ocurrió en el marco de presiones de los directores de Tronar de Tambores, Curtidores de Hongos y Zíngaros, a quienes el presidente de Daecpu, Enrique Espert, acusó de no querer actuar una noche que terminó siendo de buen tiempo (desde las 15 no llovió más) por caprichosos y de tener miedo porque “saben que van a perder”.

El carnaval otra vez va a terminar cuando hayan comenzado las clases “y la gente tenga la cabeza en otra cosa”, lo que se quería evitar y para lo cual el concurso se inició antes y con menos conjuntos (41 en vez de los 47 de 2012).

En el marco de la toma de decisión sobre una de las suspensiones, en el Ramón Collazo surgió un fuerte entredicho entre el periodista Gabriel Méndez, del programa Carnaval del futuro de la emisora radial 1410, y Morandeira, quien luego emitió un comunicado disculpándose.

Otro episodio a citar fue la acusación del coreógrafo Martín Inthamoussu sobre la existencia de homofobia, acusando a los humoristas C4 y en particular al personaje “Gayman” que interpreta Walter Brilka, aunque extendió su reproche por actitudes discriminatorias al personaje “La gorda Sharon” que interpreta Néstor Boiani. Los acusados dijeron a El Observador que “nos reímos de nosotros mismos”. El conjunto aclaró que no quizo discriminar, el mundo carnavalero se pertrechó tras el derecho a hacer humor con ironía y C4 lejos de corregir su show encontró apoyo en el público: empezó a ser más contratado desde los tablados.

Los parodistas Nazarenos también tienen su anécdota: el día del debut el telón del Teatro de Verano no se abrió y debieron reiniciar el show y soportar los nervios del caso. Gonzalo Carrasco, de los parodistas Aristophanes, en plena actuación experimentó fractura de rótula y terminó en el hospital.

También se puede citar la objeción por que el letrista de Momolandia recurrió a un cuplé que había utilizado él mismo hace unos años para otro conjunto de la movida Murga Joven y los errores de inscripción de un componente que tuvieron Curtidores de Hongos y Diablos Verdes, esta última sancionada con la quita de seis puntos por usarlo igual (la pena original de 24 puntos se ajustó).

El carnaval es una fiesta popular que moviliza a 600 mil personas entre carnavaleros y público, que atrae cada vez a más turistas y genera muchos puestos de trabajo en forma zafral o estable y es un generador de talentos con estrenos de decenas de espectáculos en pocos días (varios de gran nivel), pero también es un generador de polémicas y curiosidades que le ponen sal y pimienta a una actividad que sin esos ingredientes no tendría tanto sabor.

Quedan varios días para sumar situaciones extrañas y, sobre todo, falta la Noche de los Fallos, eterna generadora de broncas: el año pasado el puntaje “súper secreto” se filtró antes de abrir los sobres que contenían las calificaciones de los jurados.

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