Jorge Fernández hizo “toda la escalera” dentro de Christophersen. Entró como mandadero y hoy, 50 años después, es CEO del holding que nuclea a 21 sociedades anónimas, “todas relacionadas con el mar”. Cuando empezó, Christophersen tenía nueve empleados. Actualmente, emplea a 450 personas y en 2011 facturó US$ 180 millones. El viernes pasado, una de las unidades de negocio de Christophersen, Tramaco, presentó el buque Bluefin, que utilizará ANCAP. Fernández explicó que es “muy moderno”, y puede transportar tanto productos derivados del petróleo como productos químicos. “Es un gran paso adelante para la marina mercante uruguaya y para ANCAP”, dijo.
¿Christophersen sigue interesado en llevar adelante este puerto?
Estamos interesados en todo lo que es desarrollo portuario e infraestructura. Para nosotros es una obra demasiado grande, pero sí estamos dispuestos a ayudar en todo lo posible.
¿Le preocupa que cierto sector de la población esté en contra de la ampliación del puerto de La Paloma y de un nuevo puerto?
Nos preocupa siempre la posición de la comunidad donde operamos. Los uruguayos somos bastante reticentes al cambio o a las cosas nuevas. Lo primero es un “no” y lo segundo es un “puede ser”. Antes de comenzar una aventura nueva tomamos en cuenta cuál puede ser la posición mayoritaria de la comunidad. Como en La Paloma estamos desarrollando un nuevo emprendimiento -cargar madera hacia Fray Bentos- encargamos una encuesta (a Equipos Mori, que indicó que el 65% de los rochenses está a favor de la ampliación).
Nos interesaba mucho saber cuál sería la temperatura de la población con respecto al puerto de aguas profundas. El futuro del país pasa por ahí.
¿Cuán dependiente de Argentina es Uruguay a la hora de tomar decisiones relacionadas con la infraestructura?
En el Río Uruguay tenemos una dependencia total, como está demostrado. En el Río de la Plata tenemos cierta dependencia por el uso de canales y por los pilotajes.
Por esa razón, creo que es totalmente necesario hacer un terminal portuario fuera del Río de la Plata.
¿El ferrocarril es un debe?
Es un debe enorme porque Uruguay va a estar moviendo en 2013, solamente de madera por camión, unas nueve millones de toneladas, más unas cinco millones de toneladas de granos.
Nuestro país tiene, al ser pequeño, problemas logísticos en cuanto a los fletes cortos de camión. La única manera de bajar nuestros costos sería tener una red ferroviaria adecuada y que lamentablemente hoy en día no pasa de ser un sueño. Es totalmente necesario empezar de cero, olvidarnos de una AFE, de esos restos de hierros y aceros viejos. Y obviamente sin los vicios que existen. Pero no vemos que se haya puesto en camino nada de eso, a pesar que fue uno de los puntos básicos del gobierno actual.
¿Qué comparación hace entre el actual gobierno y el pasado?
No me corresponde hacer esa comparación. Lo que puedo decir es que sabemos que en lo que es lo nuestro, en la logística, ambos gobiernos han tratado y han demostrado hacer lo mejor posible. Que se logre lo mejor, no siempre es así. Cualquier emprendimiento logístico que salga de ser mero transporte, que requiera una obra de infraestructura, se encuentra con enormes dificultades para llegar a concretarse, entre los estudios de Dinama, las aprobaciones de los diferentes ministerios. Las autoridades tienen la mejor buena voluntad pero luego los emprendimientos se demoran o terminan naufragando por la burocracia existente.
¿Esta burocracia atenta contra las inversiones extranjeras?
Sin duda. Es imposible hacerle entender a un extranjero la demora de este país. Hay proyectos que cambian de socios tres y cuatro veces antes de hacerse realidad. Se aburren, nadie puede estar esperando 10 años. ¿Cómo se le explica a un inversor extranjero que tiene que esperar cinco años o más para sacar adelante un proyecto? Nadie hace proyectos con el dinero contado, hay problemas de financiación. Generalmente, una compañía inversora extranjera tiene como regla no comenzar un proyecto si no tiene toda la financiación pronta desde el primer día hasta el último. Cuando va a hacer una inversión, ya tiene todo el esquema financiero. Al segundo año, ese esquema cae, porque las realidades internacionales cayeron además. Considero que Uruguay no puede seguir con estas demoras infernales.