Mientras que los adolescentes, "que ya descreyeron de Papá Noel y los Reyes (Magos)", pueden juntar "las dos partidas y comprar algo más grande, como un celular", relató Rodríguez.
Los regalos que han rellenado las listas de los centros este año van "desde patines, buggies,
celulares, jeans y championes de marca, hasta el equipo de baño, la malla, la gorra y las havaianas", adelantó el uruguayo.
Sin embargo, Rodríguez subrayó que "la mayor carencia para estos niños y
adolescentes, lamentablemente, no está en las cuestiones materiales, sino en los cuidados familiares que no pueden tener".
Asimismo, el funcionario contó que desde estos centros institucionales tratan de que "la menor cantidad de niños estén dentro del hogar el 24 (de diciembre), ya que a veces hay familiares que los pueden llevar a compartir la Nochebuena en sus casas".
"Hacemos una licencia, en otros casos pedimos autorización al juez para mandarlos a otros lugares, para que realmente pasen (la Navidad) en un contexto familiar. Y la
familia se lleva el regalito para ponérselo en el arbolito", añadió.
Rodríguez señaló que los menores que residen en estos centros son víctimas de "situaciones de violencia en el contexto familiar" o están allí por "falta de referentes".