Estados Unidos, “en guerra” con el Estado Islámico (EI), se prepara para liderar una gran coalición internacional a la que, pese a su reiterada oposición a enviar tropas de combate, podría acabar poniendo 5.000 militares sobre el terreno para finales de año.
El secretario de Estado, John Kerry, reticente en un principio a utilizar este término, admitió en una entrevista difundida ayer que EEUU está “en guerra” con el grupo yihadista, que ha declarado un “califato” en una franja de territorio de Irak y Siria.
“En cuanto a Al Qaeda, hemos utilizado la palabra guerra; sí, estamos en guerra con Al Qaeda y sus afiliados. Y en el mismo contexto, si quieren usarlo, sí, estamos en guerra con EI”, dijo Kerry en una entrevista para el programa Face the Nation de CBS.
EEUU anunció que más de 40 países participarán, de una manera u otra, en la coalición contra los yihadistas.
De ellos, 25 son reseñados en una lista confeccionada por el departamento de Estado. Otros podrían colaborar discretamente en distintos planos: diplomático, de inteligencia, asistencia militar, lucha contra el reclutamiento y redes financieras del EI.
En cualquier caso, el horror que ha mostrado al mundo el EI se incrementó con la decapitación de otro rehén occidental –el tercero en menos de un mes– y reforzó ayer la voluntad internacional de acabar con esta oleada yihadista.
El primer ministro británico, David Cameron, prometió “dar caza” a los asesinos de David Haines, un cooperador británico cuya decapitación fue filmada por el EI en un video difundido el sábado.
Pero la conferencia de hoy en París sobre la seguridad en Irak será la ocasión para los miembros de la coalición contra EI de definir qué pueden o qué quieren hacer en la lucha contra el grupo yihadista.
Cerca de 20 países, representados en su mayoría por sus ministros, participarán en esta reunión auspiciada por el presidente francés François Hollande y con la presencia de su homólogo iraquí, Fuad Masum.
“Esta conferencia permitirá a cada país ser mucho más preciso en lo que puede o quiere hacer”, indica una fuente diplomática, que advierte que muchas de las decisiones que se tomen no se harán públicas.
Entre las cuestiones en suspenso antes de la reunión está la actitud de Rusia, enfrentada desde hace meses a los países occidentales por la crisis en Ucrania.
También es una incógnita el papel que tendrá Irán, un país clave en la región por su implicación en Irak y Siria.
El ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius, quería que Irán participara en la conferencia pero su homólogo estadounidense John Kerry se oponía. Finalmente Irán dijo el sábado que no quería participar en una “conferencia-espectáculo”.
“Lo que le interesa a Irán es una lucha real y no selectiva contra el terrorismo (...). Vamos a continuar apoyando con fuerza a Irak y a Siria en su lucha contra el terrorismo”, dijo el viceministro iraní de Exteriores, Hosein Amir-Abdollahian.
También está por verse qué papel tendrá Turquía, vecino de Siria, socio de la OTAN y en cuyo territorio hay una base militar aérea crucial para permitir a los estadounidenses lanzar ataques contra los yihadistas de Irak.
Hasta ahora, las autoridades turcas han rechazado participar activamente en las operaciones armadas, a pesar de que hay 46 turcos secuestrados por el EI en Mosul (norte de Irak) y de la presencia en su territorio de más de 1 millón de refugiados sirios.
Incógnita acerca de Siria
Otras de las cuestiones sobre la mesa es si habrá acuerdo entre los países de la coalición para llevar a cabo ataques contra los yihadistas en Siria.
El país está inmerso en un conflicto civil desde hace más de tres años y Catar y Arabia Saudita, dos países que apoyan a la oposición contra el régimen de Bachar Al Asad, han sido acusados de favorecer la expansión del yihadismo.
El EI controla cerca del 40% del territorio de Irak y 25% del de Siria.
EEUU está dispuesto a ampliar a Siria su ofensiva aérea en Irak, que empezó hace un mes, pero Francia y el Reino Unido dudan.
Los franceses argumentan que no se puede actuar fuera de la legalidad internacional, aunque es muy improbable una resolución de la ONU en ese sentido. Por su parte, Rusia y China se niegan a cualquier acción militar que no tenga el aval de Al Asad.
“Si queremos que esta conferencia sea útil, no hay que mezclar los problemas. El corazón del problema, por el momento, es Irak”, indica una fuente diplomática.
En Siria, la guerra ha dejado hasta ahora más de 200 mil muertos.