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Con teclado, con el mouse y con los dedos

Windows 8: un aprendizaje que promete acercar mundos y dispositivos

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27 de octubre de 2012 a las 00:00

"Quizá estos sean los dos días más importantes de la compañía en sus 36 años de vida”, dijo esta semana Víctor Aimi, director de Comunicación Corporativa de Microsoft Latinoamérica. Sus palabras fueron repetidas, con variantes, por la mayoría de los ejecutivos que el miércoles y jueves se reunieron en México para presentar la nueva versión de Windows, el sistema operativo usado por 1.000 millones de computadoras en todo el planeta.

El gran cambio al que refiere Microsoft, y que solo los consumidores podrán asegurar con el paso de los días, surge del convencimiento de la compañía de que el mercado vive en tensión “entre los que los consumidores quieren y necesitan”, resumió Iñigo Asiaían Sancho, jefe de producto de Windows para Latinoamérica. Parece ser que “lo que la gente quiere” son tabletas, que sobre todo se utilizan para consumir información y entretenimiento; pero “lo que la gente necesita” son PC y notebooks, para producir y hacer lo que tienen que hacer –como trabajar, qué se le va a hacer– con rapidez y eficacia.

Apple inauguró un mercado en el que casi todos desean tener una tableta; esas mismas personas que las desean, cuando las tienen, pocas veces las usan para producir: escribir un documento, hacer una planilla de cálculo o una presentación audiovisual. Para todo eso el consumidor sigue recurriendo a la vieja PC y sus derivados (notebooks, netbooks, ultrabooks y alguna otra categoría híbrida).

Windows quiere aprovecharse de esta tensión y responder a la necesidad que esta crea. Su respuesta es Windows 8, una “experiencia sin compromisos”, dice Asiaín, porque puede usarse como el usuario quiera o pueda: con teclado, con mouse y con la última herramienta de moda, paradójicamente tan antigua como la humanidad, el tacto.

En el camino queda un sinfín de consideraciones que Microsoft seguramente tuvo en cuenta a la hora de animarse a un cambio tan radical de su sistema operativo, incluyendo el hecho de que cada vez se venden menos computadoras y que cualquiera sea la tensión que estén viviendo los consumidores, el mercado evoluciona irreversiblemente hacia lo táctil, por la sencilla razón de que tocar es tan natural como respirar.

La curva“Revolución”, “gran cambio”, “el futuro en el presente”, fueron otras de las frase repetidas que se escucharon esta semana. Entre la parafernalia del marketing y el entusiasmo del lanzamiento, el nuevo Windows 8 igualmente se las apañó para comenzar a demostrar que puede ser un sistema operativo que, además de ser alabado por diseñadores y desarrolladores, convenza a los millones de usuarios que ya usan Windows de que vale la pena seguir usándolo. Más allá del mayor o menor éxito que esta versión finalmente tenga, es innegable que esta vez Microsoft se ha esforzado por crear un verdadero ecosistema impulsado por una promesa atractiva: si usted aprendió a usar Windows 8 en la computadora, podrá hacerlo de idéntica manera en la tableta y el Smartphone, dice la empresa y se empeña en demostrarlo.

“Curva de aprendizaje”. Grábese esta frase, porque se ha convertido en “la” frase de moda que leerá y escuchará a cada paso cuando de tecnología –y en particular de Windows 8– se trate. ¿Qué significa? Algo tan básico que da pudor esconderlo detrás de términos complejos: que todo nuevo sistema necesita de un tiempo para que los usuarios aprendan a usarlo.

Cuanto más sencillo e intuitivo sea, más rápido “prenderá”. Cuanto más naturales y menos pensadas sean las acciones que requiere que hagamos para activar funciones, más probabilidad de éxito tendrá.

Quienes ya han escrito sobre el nuevo Windows 8 han mencionado repetidamente esta famosa “curva de aprendizaje”, en general, como un problema que deberá enfrentar esta nueva versión para instalarse en las preferencias; muchos consideran que a los usuarios de PC les será difícil entender que ya no hay más un botón de inicio (visible), que tal vez se sentirán confundidos al pasar de una pantalla única de inicio –que, como en Windows 7, muestra algunos de los programas instalados– a otra dinámica que permite moverse lateralmente para pasar de una pantalla a otra con diversas agrupaciones y aplicaciones.

Luego de usar Windows 8, puedo decir que tal vez los usuarios promedio se confundan un poco, pero por muy poco tiempo. Casi cualquier persona que usa una PC aprendió a usar Windows solo o con la ayuda de las bienintencionadas instrucciones de algún familiar o amigo. Luego de tres o cuatro “clases”, el resto se va adivinando. Esto es lo que en tecnología se denomina una interfaz “intuitiva”.

La nueva versión del sistema operativo está pensada para ser usada con teclado y mouse (como hasta ahora en las PC y notebooks) y con el tacto (como en las tabletas y algunos smartphones). Y funciona bien con todas. Es cierto, el usuario promedio de PC tal vez no tendrá del todo claros los movimientos que se deben hacer con uno o más dedos para moverse en una tableta, pero como lo ha demostrado la competencia de Microsoft, Apple con su iPad, no se necesita tener un máster en el MIT para entenderlo. Si se usa Windows 8 en su modo táctil, tanto en una tableta como en alguno de los muchos aparatos híbridos que permitirán combinar la experiencia de la PC con la de una tablet, no hay demasiadas opciones: uno toca y toca hasta que descubre qué puntos generan respuestas.

Y cuando encuentra una respuesta –acción/reacción–, uno aprende. Y ya no se olvida. Claro, es más fácil darse cuenta de que para pasar de un programa a otro hay que tocar la parte izquierda de la pantalla (con el mouse o el dedo), que aprender que hay que presionar Alt+Tab para hacerlo como hasta ahora en Windows 7, o cliquear alternativamente en cada uno de ellos.

En el caso de Windows 8, si se desliza el dedo sobre la parte derecha de la pantalla se despliega una barra de menú contextual en la que se incluyen las herramientas básicas del nuevo sistema: Buscar, Compartir, Inicio y Configuraciones. Si se desliza el dedo sobre la parte izquierda, se va cambiando entre aplicación y aplicación abierta (por ej, Word, Skype, Correo, Twitter y cualquier otro programa o app que el usuario esté utilizando).

Pero los mismos movimientos son posibles con un mouse, más otros. Si se desliza el mouse en cada uno de los vértices, se obtiene una respuesta clara: sobre el izquierdo inferior aparece el renovado botón de inicio, sobre el izquierdo superior se muestran las aplicaciones y programas abiertos.

No hay muchos más misterios y los que están se adivinan en poco tiempo. Windows 8 es una película de suspenso que pronto se convierte en comedia familiar. Ofrece además dos experiencias de uso: la más moderna y audaz en base a mosaicos (tiles), y la más vieja y tradicional del Escritorio, igual a la que nos tiene acostumbrados el Windows 7. Otra de las novedades que viene de la mano de Windows 8 es la Windows Store, un sitio virtual en el que –de forma similar a la App Store de Apple o la Google Play de Android- Microsoft ofrece miles de aplicaciones generadas especialmente para el nuevo sistema operativo, gratuitas o pagas. Juegos, noticias, productividad y el resto de las categorías a las que ya se acostumbró el usuario que usaba la competencia.

Ya no lo recordamos, pero seguramente nos costó un tiempo adivinar los secretos de cada una de las nuevas versiones de Windows que se fueron lanzando al mercado. Windows 8 no será una excepción y tendrá su “curva de aprendizaje”, pero en este caso la recompensa, tal vez, sea más atractiva.

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