Economía y Empresas > Oratoria

Consejos para una charla online memorable

Es necesario aprender a gestionar tanto el discurso como el entorno hogareño, porque todo lo que se muestra vale tanto como lo que se dice

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01 de junio de 2020 a las 12:41

Debido al home office extendido, la rutina se llenó de reuniones de trabajo online, charlas a distancia y hasta entrevistas virtuales de trabajo. Eso ha dejado en evidencia la falta de preparación de la mayoría para exponer en cámara sus ideas, proyectos, presentaciones y planes de trabajo. Por eso, es necesario aprender a gestionar tanto el discurso como el entorno hogareño, porque todo lo que se muestra vale tanto como lo que se dice.

Al estar a distancia se impone una cuarta pared que, en este caso, no es el borde del escenario de un teatro sino que la virtualidad plantea una separación que necesitamos superar con ingenio y, sobre todo, con competencia para hablar en público.

Distintos estudios de comportamiento coinciden en que el 75% de las personas padece de glosofobia, que es la fobia a hablar en público y de exponer sus ideas, ya sea en un pequeño grupo de conocidos como ante un auditorio con desconocidos. En esta nueva normalidad, esa fobia se puede agudizar. Influye no estar convenientemente entrenado para dar una charla online, pero también estar lidiando con cómo mantener la armonía familiar al mismo tiempo que la productividad laboral.

La dinámica de las presentaciones, el timming de atención/concentración del público, los estímulos sensoriales y los aspectos formales también se ven alterados al pasarlos al formato online. Estas ideas te ayudarán a prepararte con anticipación y prever los aspectos necesarios para que tu participación en reuniones online y charlas virtuales tenga impacto positivo.

El contenido

La oratoria online tiene sus códigos respecto a la agilidad de las presentaciones o participaciones. La sugerencia es que te enfoques en contenidos cortos, específicos, que vayas al punto y que los presentes de una forma amena, sencilla y sin lenguaje rebuscado. La atención online se dispersa cada tres minutos; entonces, necesitás traspasar la pantalla con tu presencia y, por supuesto, el interés que despierte tu tema.

Una duración adecuada sería no más de 45 a 60 minutos continuados, con pausas y estímulos para tu público o audiencia, sean desconocidos o tus compañeros de trabajo. Si se trata de una actividad más extensa, se sugiere hacer breaks y pausas activas, para que se recobre la energía del auditorio virtual. En este formato no tendrás el registro de qué hacen las personas mientras te ven y escuchan. Incluso es posible que ni siquiera estén con sus cámaras activadas, por lo que vas a tener que trabajar permanentemente en captar su atención con distintos estímulos expositivos. Si te toca exponer luego del almuerzo o al final de la jornada, el desafío es doble.

Que seas muy renombrado o un experto en tu materia no significa que puedas transmitir tu expertise eficazmente en el formato online. Prepará materiales de apoyo para proyectar al compartir la pantalla y prevé tenerlo abierto y listo en tu computadora para no demorarte buscándolo mientras el público espera. Trabajá con imágenes (aproximadamente un 70% del espacio visual) y frases cortas que transmitan los conceptos.

Prevé espacios de rélax, para conectar de manera más humana: que activen las cámaras para verse todos, haceles algunas preguntas sencillas y fuera de guión, pediles que se pregunten algo entre ellos o cualquier dinámica que los haga participar e interactuar. 

El entorno apropiado

  • La previa, clave del éxito: la calidad de la conexión a Internet es fundamental, porque de eso depende el éxito o fracaso de tu presentación. Asegúrate de chequear que tenés los links de acceso activos y las contraseñas actualizadas. Además, dedicá 5 minutos a relajarte, respirar y enfocarte en la visión de éxito de tu charla. Y empezá a horario, siempre.
  • Vestite profesional: nada peor que alguien mal trazado en cámara. Además, necesitás tener luz de frente, preferentemente apuntando de arriba hacia debajo de la línea de tu rostro, que será lo principal que se verá en celulares o computadoras. También te sugiero que utilices luces de refuerzo a los costados, aún de día, para emparejar la calidad de imagen.
  • Controlá el tiempo: es tu responsabilidad el cumplimiento del horario y que el material se presente en forma fluida en los minutos asignados.

El entorno

  • Buscá un fondo lo más neutro posible. Quizás estar echado en un sillón te resulte cómodo, aunque tal vez no sea la mejor imagen que quieres proyectar profesionalmente. Una pared blanca o de colores suaves será suficiente.
  • Según la plataforma en la que transmitas, elegirás la posición de tu cámara, vertical u horizontal. Los celulares traen muy buenas cámaras, aunque si necesitas incorporar materiales al compartir pantalla, administrar una sala de participantes, y otras funciones, te será más sencillo hacerlo desde tu computadora.
  • Utilizá auriculares con micrófono para que tu voz se escuche fuerte y clara. O también podés invertir en una buena cámara con micrófonos de calidad para asegurar una mejor imagen y sonido, que son esenciales.
  • Gestioná lo mejor posible los ruidos del entorno donde estás, y considerá la posibilidad de compartir algún material escrito, una guía o check list, para que las personas fijen conceptos. Podrás compartirlo durante la presentación o enviarlo ni bien finaliza la transmisión, con unas palabras de agradecimiento.
  • Si estás coordinando una reunión de trabajo on-line, mantené el orden en la sala para asegurar que todos se sientan integrados. Te sugiero realizar alguna dinámica de check in cuando iniciás, para calibrar emocionalmente al equipo y saber en qué estado están las personas ese día. Lo mismo puedes hacer con el público disparando preguntas para que ellos respondan por si o no, o con un emoticón, o una palabra como forma de activarlos. 

Los recursos

En el formato online es esencial tener ritmo, cadencias y matices al hablar. Nada peor que una presentación aburrida y con un orador monótono.

  • Entrenate y repasá la presentación al menos tres veces antes de exponer. Descansá lo suficiente para no tener los efectos del bajón de energía en el momento de estar online.
  • Colocá un vaso con agua a temperatura ambiente a mano, para beber sorbos durante toda tu presentación.
  • Alterná tu posición de sentado o de pie (si el espacio te da, aunque el tiro de cámara quizás haga que pierdas la visión de tu rostro frente a los demás) con movimientos corporales suaves que acentúen tus conceptos y tengan sentido. Por ejemplo, poniéndote levemente de lado en algún momento; o, si quieres hacer un llamamiento o una reflexión especial, puedes acercar tu rostro levemente a la cámara para “cruzar” las pantallas. Recuerda que se deforman un poco las imágenes de manos y elementos frente a ella, por lo que no abuses de esta idea; claro que todo depende del tema y el clima que quieras lograr.
  • Recuerda que los gestos y el tono de voz son más del 90% de la comunicación, y el resto es el mensaje. Por lo tanto, la proporción de gestualidad y tono de voz es fundamental para lograr una presentación de impacto. El desgaste del instrumento vocal puede ser mayor si no se sabe cómo administrarlo durante las presentaciones online. La tendencia de la mayoría es a gritar o utilizar un tono que no es el habitual, porque inconscientemente, lo que se busca es generar más cercanía. Entonces, surge el esfuerzo vocal que puede revisar en fatiga de las cuerdas vocales. La recomendación es que seas natural, no fuerces la voz ni generes tensión adicional en tu cuerpo, ya que todo eso te agotará física y emocionalmente. Quienes nos dedicamos a trabajar con la voz lo sabemos: si no cuidas el instrumento, se desgasta y tus posibilidades se limitan.

Conexión emocional

Cualquier presentación pasa desapercibida si no conectás con el público: necesitás “atravesar la pantalla” para que el público te sienta cerca y se genere un ida y vuelta virtual. La herramienta del storytelling te permite conectar tu tema con vivencias personales que enriquecerán el relato, ya que le agregarás el componente de la emoción.

En la misma línea funciona el uso de anécdotas, frases célebres o relatos y citas que sirvan de inspiración, conexión con el público, y a la vez, pueden servir de puente entre los distintos bloques de contenido. Hacé pausas: son tan valiosas como los silencios en la música; no abrumes a los participantes con información innecesaria: ve al punto, y enfócate en no más de dos o tres conceptos que quisieras que recuerden cuando haya finalizado la transmisión.

Recordá que los expositores expertos preparan siempre sus presentaciones: no improvisan. Ese es un costo que se paga caro, y además dejará al descubierto tu falta de capacidad profesional, porque por más bueno que seas, si no logras transmitir tus ideas, hay algo que falla en esa competencia esencial para cualquier actividad. El pensador Marco Aurelio dijo: “Antes de empezar a hablar, procura que en tu rostro pueda leerse lo que vas a decir.” Sé concordante entre lo que dices, lo que haces y lo que muestras con tus gestos; cuida tu mensaje y tus formatos de presentación, y verás cómo el resultado a lograr será superador y positivo, para ti y para el público. 

Fuente: El Cronista - RIPE

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