¿Quién dijo que los hipsters no saben hacer pogo? En su primera presentación en Uruguay el canadiense Mac DeMarco, cabecilla del indie rock del último par de años, no dejo cuerpo sin saltar ante sus canciones de estribillos pegadizos y guitarras de punteos suaves. Es que al completar su primer tema, DeMarco y su banda ya tenían conquistado a la mayoría del público de La Trastienda.
El cantante y guitarrista se encuentra de gira por Latinoamérica presentando un mejunje de canciones de sus últimos tres álbumes. La excusa de su venida, sin embargo, es el lanzamiento este año de su elogiado "miniálbum" Another one, un disco de ocho canciones grabadas enteramente por DeMarco en su casa de Queens frente a la bahía de Nueva York.
El romanticismo rebelde del canadiense estuvo presente durante toda la velada. "Son canciones de amor", explicaba el frontman con su voz de locutor de medianoche mientras se alegraba por el entusiasmo constante recibido de su público mayoritariamente veinteañero. Los asistentes, entre los que se incluían jóvenes fanáticos del cantante (alguno hasta emulaba su estilo: remera suelta y overol) inmediatamente hicieron saber su devoción por la música interpretada mediante coros, aullidos y repetidos gritos de "I love you, Mac".
Y mientras el artista disfrutaba de esa exaltación, también dejó lugar para que su bajista y guitarrista principal, Pierce McGarry y Andrew "Andy" White, hicieran de las suyas. Con un aspecto más cercano a dos rednecks que a dos músicos rock, los intérpretes dejaron en claro que su gusto por divertirse es igual a su placer por tocar. No sobraron bromas y hasta un largo y aplaudido beso fraternal entre DeMarco y McGarry ante el pedido de una parte del público.
Mac DeMarco en La Trastienda 4
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Mariana Castiñeiras
El repertorio recorrió sus canciones más animadas (de los álbumes 2 y Salad days) y las baladas con más teclados y menos guitarras de Another one. Canciones como Salad days y Ode to Viceroy fueron repetidas a viva voz por el público. Para la alegría de la banda, también hubo varios coreos inesperados de varias secciones instrumentales. La dinámica entre DeMarco y sus músicos está más que aceitada y el mando del cantante –quien otorga una cuenta enérgica de "One, two, three, four" que recuerda a Bruce Springsteen– es la señal de que la consigna del espectáculo es pasarla bien.
Pero a no confundirse, porque toda esta algarabía sucedió en un verdadero concierto de rock. Desde los reiterados pogos; los solos frenéticos y cargados de dilación de DeMarco y White; más el infaltable crowd surfing del cantante en su última canción Still Together (el cenit del frenesí vivido el lunes) fueron la prueba de que la banda vino para movilizar al público. Y si alguno le queda duda, los músicos volvieron tras finalizar el set para cerrar con una versión apresurada de Enter Sandman de Metallica con Federico "Dinamita" Pereda, el telonero de la noche, como frenético bajista invitado. No dejaron tímpano libre de distorsión.
"Let's hang out soon", decía DeMarco para invitar a sus seguidores a compartir un rato ameno con él y sus músicos. Quienes asistieron el lunes a La Trastienda probablemente deseen cumplir con esa invitación en un bienvenido y futuro regreso del artista a Montevideo.
Mac Demarco
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