No es normal que cuando alguien cumple años dé un regalo en vez de recibirlo. Pero cuando se habla de David Bowie, “normal” es una palabra que no aparece seguido. El cantante, una de las mayores estrellas del rock británico y mundial de la historia, se había llamado a silencio luego de su disco Reality, de 2003, y de su última presentación en vivo en 2006. Su retiro parecía definitivo, hasta que ayer, el día que marcó sus 66 años de vida, el Duque Blanco reapareció con una nueva canción y el anuncio de un álbum para marzo.
Siempre una figura mítica, un verdadero misterio, Bowie logró mantener en secreto su proyecto hasta el final. No hubo comentarios ni de él ni de nadie involucrado, tampoco ningún rumor más allá de un lejano tuit de hace dos años. Como en toda su carrera, el británico confirmó que nunca se puede leer cuál va a ser su siguiente paso, ni cuándo lo dará.
Nacido en 1947 en Brixton, Inglaterra, Bowie se dedicó a la música desde la adolescencia temprana, participando en varias bandas menores. Debutó como solista con 20 años, con un álbum pop que llevó su nombre. El éxito no lo acompañó, y dos años después el vocalista dio un volantazo de estilo y empezó una etapa de experimentación que lo lanzó a la fama mundial y que lo llevaría a ser conocido como un “camaleón” del rock, alguien capaz no solo de adaptarse a lo que fuera que estuviera sucediendo, sino también de convertirse en un referente de cualquier ambiente en que incursionara.
Héroe espacial
El camino del Duque Blanco por la senda del éxito comenzó con la publicación en 1969 de su canción Space Oddity, que entró en el top cinco inglés. Los siguientes dos álbumes, The Man Who Sold The World y Hunky Dory, carecieron de hits, aunque son considerados clásicos del rock. El primero es más pesado, lo que se nota por ejemplo en que Nirvana hizo una versión del tema del título en su celebrado disco acústico Unplugged in New York. El segundo, con canciones como Changes y Life on Mars?, es más pop, aunque como lo describe Allmusic, un pop “posmoderno”.
Bowie completó su entrada en la historia con The Rise and Fall of Ziggy Stardust and The Spiders From Mars, de 1972, en el que el cantante creó a su primer personaje, Ziggy Stardust, un rockero bisexual y andrógino que venía del espacio, y se convirtió en el líder del ascendente glam rock, además de un símbolo para los raros, los homosexuales y los incomprendidos. El éxito fue tan grande que Bowie se encontró de inmediato produciendo discos tan importantes como Raw Power, de los Stooges, fundamental en el origen del punk. Hasta el día de hoy, Ziggy aparece siempre en las listas de los mejores discos de todos los tiempos.
Incapaz de quedarse en el mismo género, Bowie se movió en la misma década a la música soul, con la edición de Young Americans, en que colaboró con John Lennon en el hit Fame, y del más experimental Station To Station, ambas obras de una pesada influencia. Luego se fue a Berlín, mutó de forma radical una vez más y grabó junto con el famoso productor Brian Eno tres trabajos clave para la música electrónica: Low, Heroes y Lodger. A través de ellos, el cantante dio un impulso al género electro hacia el éxito masivo.
Los ochenta encontraron a Bowie editando Let’s Dance, el disco más exitoso de su carrera. Con un vuelco a lo bailable, fue muy importante para la sucesión de bandas de rock-pop que coparon la década, como Duran Duran. Grabó también Under Pressure con Queen y Dancing In The Street, con Mick Jagger.
Leyenda
Poco a poco, David Bowie fue perdiendo relevancia comercial pero nunca descendió de su status de gigante de la música. En 1996 fue inducido al Salón de la Fama del Rock, y en los 2000 la Rolling Stone lo eligió entre los mayores artistas de la historia y lo situó en el número 23 en su lista de los mejores cantantes. En la primera década del siglo XXI, el Duque Blanco revisitó su sonido clásico en los discos Heathen y Reality, los que alcanzaron el top cinco de su país natal.
La salida
Luego, Bowie se sumergió en la oscuridad, con muy pocas apariciones públicas. Sus últimas presentaciones fueron dos espectaculares con los canadienses Arcade Fire y una especie de padrinazgo de Scarlett Johansson cuando la actriz editó su primer disco. Luego se limitó a comentar que estaba dedicado a ser padre y a vivir su vida en Nueva York. Eso en alguna de las pocas veces en que hizo algún tipo de declaración.
Todo eso hasta ayer. Cuando todo parecía seguir igual, Bowie volvió a sorprender. Where Are We Now? es el nombre del nuevo tema de Bowie, una balada que prueba que el vocalista no ha perdido su voz, de esas pocas que se reconocen al instante. Emotiva y nostálgica, la canción y también el video que la acompaña retrotraen a su etapa en Berlín, con imágenes del apartamento en que solía vivir. Su nuevo álbum incluirá 14 canciones y llevará el nombre de The Next Day.
Bowie está de regreso y las posibilidades de que eso sea un fenómeno que incluya giras es palpable (ver recuadro). Le bastó un día para convertir su disco en un suceso del año.