28 de julio de 2019 5:00 hs

Por Andrea Sallé
Especial para El Observador

Podría haber ganado muy bien si en 2010 hubiera aceptado la oferta de trasladarse a Miami y seguir trabajando para la empresa Wells Fargo Advisors, donde se desempeñaba como Broker e Investment Officer desde hacía 13 años, pero optó por hacer un cambio rotundo en su vida: dejó su profesión, se separó de su pareja y se mudó. No se sentía cómoda vendiendo algo que no podía manejar y que dependía de los mercados, las circunstancias o las noticias. “No crecía porque no estaba feliz con lo que hacía, aunque era una carrera interesante, en la que aprendí mucho y con la que generé buenos ingresos en su momento”, recuerda Mariel Sánchez Gumpert, quien trabajó por 30 años en el rubro de los servicios financieros.

Luego de ese punto de inflexión del 2010 comenzó un proceso de reinvención y de búsqueda. Quería servir a los demás de una manera que pudiera manejar. En el proceso, le surgió la oportunidad de ayudar a una vecina chilena que volvía a su país y quería desarmar el apartamento de Montevideo. Mariel, que tenía conocimientos de logística de mudanzas, la ayudó a sacar y vender todo para que su vecina solo se fuera con las valijas. Por otro lado, le pidieron que se encargara de recibir una mudanza muy grande que venía del exterior, para lo que contrató a una colaboradora. Una vez instalada la familia en el nuevo hogar, le consultaron si la chica podría quedarse como personal de servicio. Ella la recomendó y se dio cuenta de que, en realidad, lo que estaba vendiendo era confianza. “Ahí empecé a pensar en cómo yo hubiera querido que me eligieran un servicio doméstico cuando lo tuve o cuando necesité a una persona para que cuidara a mi abuela y empecé a profesionalizarme en eso”, comenta. Todas las piezas comenzaron a encastrar y de la combinación de su experiencia profesional, sus cualidades y su pasión por servir, surgió el emprendimiento solucionarte.

Con una impronta propia y una forma empática de hacer las cosas, Sánchez Gumpert pone sus conocimientos al servicio de facilitar la vida a los demás. Sus soluciones son sumamente personalizadas y hechas a la medida de cada cliente y van desde organizar una mudanza hasta conseguir un chef para un evento, ayudar a desarmar la casa de un familiar fallecido o contratar personal para el servicio doméstico. Su objetivo fue "desarrollar una actividad que no existe en nuestro medio y que es una necesidad para muchos, ofreciendo variadas soluciones y simplificando la vida de las personas". Las recomendaciones a través del boca a boca son su mejor carta de presentación y herramienta de venta.

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¿Cómo es el proceso de selección para el servicio doméstico?

Tengo un procedimiento muy exhaustivo y personalizado. Primero, voy a visitar en su casa a la familia que me llama. Veo las necesidades que tiene, si hay chicos, si hay adultos mayores, hablamos de planificación, de sueldos, veo los cuartos donde van a vivir las señoras para chequear que estén en condiciones y en función de eso busco a las candidatas.

Soy muy estricta en la selección de las señoras que recomiendo. Busco mujeres de más de 40 años, esas a las que el mercado no les da oportunidades. Yo las quiero porque tienen experiencia y saben trabajar. Tienen que saber cocinar, planchar, organizar y no ser fumadoras, lo que me achica mucho el espectro. La mayoría me llega por recomendación.

El research que yo hacía antes para instrumentos financieros, ahora lo hago para encontrar a estas mujeres maravillosas. De esa búsqueda armo un informe para la familia y las acompaño a presentarse. Pero previo a la presentación, les doy un manual de protocolo de usos y buenas costumbres, que incluye pautas de higiene, vestimenta y trato.

Una vez brindado el servicio, ¿hacés un seguimiento caso a caso?

Sí, estoy en contacto con las familias y con las señoras. En mi manual de usos y buenas costumbres lo que les propongo a las dos partes es que trabajen para que se forjen vínculos sanos, respetuosos, estables y duraderos. Las dos partes tienen que entender que ese es el objetivo, si no, el vínculo no funciona. Y el porcentaje de éxito es alto, porque es mucha la planificación que hago y ayudo con intervenciones en pro de que los vínculos puedan acomodarse y seguir.

¿En qué consiste el servicio de desarmar las casas de personas fallecidos?

Me siento a hablar con la persona allegada en un momento en que está abrumada por el dolor, por lo que tiene que hacer y que no sabe por dónde empezar, y la acompaño en ese proceso. Yo tuve mis muertos ya y si hubiera tenido a alguien que me ayudara hubiera sido maravilloso, pero no lo tuve y ese es uno de los motivos por los cuales lo hago.Yo soy practicante de programación neurolingüística (PNL) y hay técnicas que me sirven para disociarme y poder trabajar, alejarme del dolor y poder movilizar a la persona para que actúe. A veces hago todo el trabajo del desarmado yo o lo hacemos juntas, sobre todo cuando hay mucho apego a las cosas. Es un trabajo muy duro.

¿Cuál es tu público objetivo?

Para la parte de los servicios domésticos mi público son las familias —pueden ser de una, dos o diez integrantes, no importa— con chicos o con adultos mayores. En general de clase media, media alta y alta, ya que el servicio lleva mucho trabajo y dedicación y tiene un costo, que es el mismo para todos. Les brindo un servicio que implica excelencia, confianza y compromiso, y la excelencia tiene que tener un pago acorde. En cuanto a los servicios de organización o desarmado de casas de fallecidos, está dirigido a cualquier persona porque es un problema que le pasa a todo el mundo y es una necesidad.

¿Proyecciones a futuro?

Quiero hacer cosas que me diferencien de los demás. No me interesa asesorar sobre dónde poner un cuadro, me interesa asesorar en qué puede hacer uno desde su interior con las cosas, con su desorden, con su acumulación, con su indecisión. A corto plazo quiero difundir y trabajar más en el desarmado de casas de fallecidos, que la gente sepa de que existe alguien que tiene las herramientas internas y la planificación para trabajar en ello y ayudarles desde todo punto de vista. También quiero seguir trabajando con la pata de los servicios y me gustaría trabajar más con los extranjeros cuando llegan al país y asesorarlos en todo.

 

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