2 de agosto de 2012 19:09 hs

Con pequeños vistazos de música clásica, pop y rock, la banda sonora de los Juegos Olímpicos, Isles of Wonder: Music for the Opening Ceremony, editada en un disco doble, reivindica de manera contundente el rol de la electrónica en el Reino Unido.

Pero esto no es sorpresa. La ceremonia dirigida por Danny Boyle se apoyó en el especial protagonismo de la música, tal vez como ninguna otra ceremonia anterior.

Es que Boyle no es ajeno a este mundo. Desde Trainspotting hizo que la banda sonora tuviera casi la misma trascendencia que la película. Sus colaboradores, el dúo electrónico Underworld, tuvieron con Born Slippy uno de sus mayores éxitos gracias a su aparición en esa película.

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El mismo destino tuvo Slumdog Millionaire, cuya banda sonora fue realizada por el hindú AR Rahman. Con ella obtuvo dos Oscar, un Globo de Oro y dos Grammy.

Siguiendo esta misma línea, la banda sonora cobra especial importancia.La transmisión ofreció un interesante pasaje por las eras de la música inglesa. Sin embargo, esto no es lo que se refleja en el disco.

La recopilación que ya se puede comprar en tiendas virtuales no incluye el pastiche musical utilizado en la tercera parte de la ceremonia, pero sí recoge los shows en vivo, los temas originales y los remixes. Su resultado es un primer disco variado en géneros y un segundo en el que la electrónica reina.

Para esta ocasión, tanto Underworld como AR Rahman volvieron a trabajar junto a Boyle. El dúo fue el principal colaborador de la banda sonora, al componer dos canciones originales: And I Will Kiss y Caliban’s Dream. Y a estas se le suman nueve remixes realizados para ocasión.

Por su parte, AR Rahman compuso Nimma Nimma, con el fin de representar la influencia de India en el Reino Unido.

El resto de la banda sonora es en su mayoría inglesa, pero no podía faltar un clásico: Carrozas de fuego, cuyo autor es el tecladista griego Vangelis.

Interpretada en la ceremonia por la Orquesta Sinfónica de Londres, tuvo como estrella a Rowan Atkinson. Desde entonces será difícil dejar de relacionar la oda de los deportes a un irreverente Mr Bean.

El primer disco recoge las canciones originales interpretadas en vivo, dentro de las cuales se destacan la cantante Emeli Sandé con su canción Heaven, el bailable Bonkers del rapero Dizzee Rascal y Arctic Monkeys con su I Bet You Look Good On the Dance Floor y la posterior versión de Come Together.

Sin embargo, la gran ausencia es Paul McCartney. De cualquier manera, tal vez no resulte necesario volver a escuchar Hey Jude por milésima vez.

Aparte de estos es probable que las interpretaciones de temas tradicionales, como Jerusalem y Nimrod, estén condenados a ser eludidos.

En el segundo disco, Underworld es omnipresente, mientras que el hit de The Chemical Brothers Galvanize sirve para la apertura y cierre. Pero fue Heroes de David Bowie el que dio su pincelazo de gloria al musicalizar la entrada del Team GB al Estadio Olímpico.

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