La economía de Estados Unidos se contrajo levemente en el primer trimestre del año debido a un mal clima, un dólar fuerte, recortes de gastos en el sector energético y huelgas en los puertos de la costa occidental del país.
No obstante, hay señales de que el crecimiento se aceleró en el segundo trimestre al superarse factores temporales como la disputa laboral en los puertos y quedar atrás un inusualmente crudo invierno.
Los minoristas reportaron fuertes ventas en mayo y los empleadores aumentaron la contratación de trabajadores. El sector vivienda también se fortaleció.
El Departamento de Comercio informó este miércoles que el Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos cayó a una tasa anual de 0,2% en el trimestre enero-marzo en lugar de registrar una contracción del 0,7% reportada el mes pasado.
Un ritmo más fuerte a lo previamente estimado en el gasto del consumidor fue lo que más pesó en la revisión al alza.
El gasto del consumidor, responsable de más de dos tercios de la actividad económica estadounidense, fue revisado al alza con un ritmo de crecimiento del 2,1%, frente al 1,8% reportado el mes pasado.
Ante el crecimiento de los ahorros personales a un robusto ritmo de us$ 720.200 millones, el gasto del consumidor podría acelerarse en el segundo trimestre.
El crecimiento de las exportaciones fue revisado al alza, pero ese avance fue contrarrestado por una revisión para reflejar aumentos en las importaciones, generando un amplio déficit que restó casi dos puntos porcentuales del PIB.
La revisión del PIB estuvo en línea con la proyección de analistas. En el cuarto trimestre la economía se expandió a una tasa del 2,2%.