11 de abril de 2011 19:04 hs

Habían pasado tres días del plebiscito de 1980 que propuso una nueva Constitución y en el penal de Libertad se respiraba un clima de incertidumbre. Eduardo Brenta estaba haciendo la fila para recibir su almuerzo en una bandeja y quién se la entregó le comunicó la noticia: “Ganó el No”. Se dio media vuelta y detrás de él tenía una larga fila de compañeros de la cárcel que lo interrogaban con la cara y con palabras: “¿Qué te dijo?”, le preguntó uno. “No tengo idea”, contestó. Hoy confiesa que en ese momento quedó “en shock” por la alegría. Tan impactado como cuando se enteró de que sería ministro de Trabajo. En la cárcel, por ser el menor, le pusieron un apodo que le quedó para siempre: El Manteca. Brenta (51), además de diputado por la Vertiente Artiguista (2005-2010), fue presidente de la Junta Departamental. Ingresó a la vida política en los Grupos de Acción Unificadora a la edad de 15 años. Luego de caer dos veces preso, integró la IDI. Es fundador de la Vertiente Artiguista. Además de haber sido empleado textil y dirigente sindical, tuvo una fábrica de mamelucos.

(El Observador)

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