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EEUU entregó a Alemania un guardia de campos de concentración nazi

El polaco inmigró a Estados Unidos en 1949 y desde el 2005 intentaban expulsarlo del país

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22 de agosto de 2018 a las 05:00

Un ex guardia polaco de un campo nazi que vivía desde el fin de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) en Estados Unidos fue expulsado a Alemania adonde llegó este martes, indicaron las autoridades alemanas y estadounidenses.

Jakiw Palij nació en Polonia y hoy tiene 95 años, trabajó como asistente de las SS en el campo de trabajo forzado de Trawniki en 1941 en el cual más de 6.000 judíos fueron exterminados. Inmigró en 1949 a Estados Unidos y obtuvo la nacionalidad estadounidense ocho años más tarde. Pero en 2003, un juez federal se la retiró porque mintió sobre su pasado en las SS.

"Palij mintió sobre el hecho de ser nazi y se quedó en Estados Unidos durante décadas. Su expulsión envía un mensaje fuerte: Estados Unidos no tolera a aquellos que facilitaron los crímenes nazis y otras violaciones de derechos humanos y no encontrarán refugio en suelo americano", dijo en un comunicado la Casa Blanca.

"Con la admisión de Palij, el gobierno federal envía una señal clara de la responsabilidad moral de Alemania", afirmó a la AFP un portavoz del ministerio alemán de Relaciones Exteriores.

Palij llegó el martes en la mañana al aeropuerto de Düsseldorf, y fue trasladado a un centro de cuidados geriátricos cerca de Münster (oeste), según la prensa alemana.

"La obligación que deriva de nuestra historia implica la aceptación y un debate honesto sobre los crímenes del régimen de terror nazi (...) Nosotros asumimos la responsabilidad hacia las víctimas del nacional-socialismo así como hacia nuestros socios internacionales", declaró el ministro de Relaciones Exteriores alemán Heiko Maas al diario Frankfurter Allgemeine Zeitung.

El fiscal estimó que Palij, como guardia del campo de concentración evitó que los prisioneros se escaparan y "contribuyó directamente a su masacre", algo que él niega. No obstante, y a pesar de los reiterados pedidos de las autoridades estadounidenses, el exguardián no pudo ser expulsado. Al final pesaron más las regulares manifestaciones delante de su casa en Nueva York.


Durante largo tiempo Berlín se negó a recibirlo porque el hombre no tenía la nacionalidad alemana. Este cambio de decisión podría apaciguar las tensiones diplomáticas recurrentes entre Berlín el gobierno de Donald Trump, que había tildado este caso de "altamente prioritario".

El embajador de Estados Unidos en Berlín, Richard Grenell, cercano a Trump, saludó "la voluntad política y el compromiso de varios miembros del equipo de la canciller" Angela Merkel. También subrayó que el secretario de Estado de su país, Mike Pompeo, se había implicado mucho negociando con su par alemán, Heiko Maas.

El centro Simon Wiesenthal (dedicado a documentar sobre víctimas del Holocausto y a llevar un registro de los criminales de guerra nazis) también aplaudió la expulsión, considerando que no merecía "el privilegio de vivir en Estados Unidos".

Alemania juzgó y condenó estos últimos años a varios ex integrantes de las SS por complicidad en asesinatos, pero hasta ahora ninguno ha ido a la cárcel por razones de salud. El último caso fue el de Oskar Gröning, conocido como el "contable de Auschwitz", que murió en marzo a los 96 años de edad justo antes de ser encarcelado.

Sin embargo, la justicia alemana es criticada por el trato que ha dado a los crímenes durante el nazismo, y se le acusa de haber condenado demasiado poco y demasiado tarde.

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