31 de agosto de 2011 22:27 hs

Se ha dicho que el presidente José Mujica despierta pasiones y reacciones entre sus seguidores como si se tratara de una estrella de rock. En realidad no solo los rockeros desatan pasiones y para darse cuenta de esto bastó con una vuelta el miércoles por los alrededores de la Torre Ejecutiva, donde Mujica recibió al cantante melódico Ricky Martin mientras, unos metros más abajo, decenas de chiquilines gritaban para, al menos, poder ver de lejos al puertorriqueño.

Pero no fue esa la primera vez que, sin tanta efervescencia juvenil, Mujica recibió en su despacho a artistas de todo pelo, sin hacer diferencia entre actores y cantantes en la cresta de la ola o en su declive, de esos que llenan estadios o de los que se ganan la vida en pequeños shows.

Por allí pasaron, por ahora y además de Martin, los cantantes Víctor Manuel, Susana Rinaldi y Horacio Guaraní, y el actor José Sacristán.

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Eso sin contar a artistas uruguayos como Los Olimareños o al humorista Luis Landriscina a quien visitó en su provincia natal de El Chaco en los últimos días de agosto para participar de una muestra regional sobre alternativas productivas.

Landriscina se considera amigo de Mujica y, según ha dicho, el presidente tiene una sensibilidad especial para el trato con personas dedicadas al arte. Lo pudo comprobar cuando ambos tuvieron una larga charla en la casa que el cuentista se construyó en el balneario Santa Ana, en las afueras de Colonia.

Allí hablaron, por ejemplo, de cuando Landriscina se afincó en esa zona en 1965 junto al folclorista Horacio Guaraní. Y hablando de Guaraní, este santafecino cuyo verdadero nombre es Eraclio Catalín Rodríguez Ceijo, también se reunió con Mujica en la sede de la Presidencia. Guaraní estaba por estas costas para participar en un festival en Pan de Azúcar y se dio una vuelta por la Plaza Independencia. “Y aproveché porque desde hace mucho tiempo quería darle un abrazo al presidente José Mujica. Pero no un abrazo porque sí (…) es porque el presidente ha puesto mucho, no solo el cuerpo sino su sangre, su sacrificio, luchando para tener el Uruguay que todos queremos”, dijo el folclorista el pasado 3 de febrero.

Por esos días, la murga Agarrate Catalina ya paseaba por los escenarios de carnaval un nuevo cuplé que, una vez más, volvía a tener al presidente Mujica como uno de sus principales protagonistas.

El mandatario es hincha de esta murga a la que considera “arte con mayúsculas” y siempre que puede va a verla al Teatro de Verano. Además, ese febrero el mandatario viajó hasta Maldonado para visitar el atelier del artista Pablo Atchugarry. “Todos podemos ser artistas si conservamos el niño que llevamos dentro”, dijo Mujica en esa ocasión.

“Admirable”

Pero volviendo al roce del ex guerrillero con artistas extranjeros, el 1º de junio se encontró con el actor José Sacristán, un ícono del cine español posfranquista. Luego de actuar en el Teatro Solís recitando poemas de Antonio Machado, Sacristán fue hasta la Torre Ejecutiva para expresarle a Mujica su admiración. “Tiene una trayectoria que informa de alguien que siempre ha estado donde se supone que su sentido de la honradez lo colocaba. Es un hombre admirable”, afirmó el actor.

Desde España también llegó el cantante Víctor Manuel para presentarse el 22 de julio en el Teatro Plaza. Pero antes peregrinó por la Torre Ejecutiva. “Yo no conozco políticos que salgan a la calle, caminen, almuercen en un restaurante como si fuera una cosa normal. Es impresionante su bonhomía y su forma de ser”, se admiró el músico asturiano.

Desde más cerca llegó el 23 de agosto la cantante de tangos argentina Susana Rinaldi para tener su “experiencia más que grata” con el presidente uruguayo. En este caso la admiración es recíproca porque a Mujica le gusta “la Tana”, como le gusta Atahualpa Yupanqui, el folclore y el tango en general.

Por eso, guarda como un tesoro un bandoneón que le regaló la presidenta de Argentina, Cristina Kirchner. Y guarda en la memoria como uno de sus mejores encuentros con el arte una noche en la que pudo escuchar en primera fila al ya fallecido bandoneonista Virgilio Expósito. “Es un monstruo, impresionante. Sabés lo que es tenerlo ahí enfrente...”, comentó a El Observador por aquellos días de la década de 1990.

Pero, como se ha visto –y pese a que no se reunió con Raphael cuando “el niño de Linares” estuvo en Montevideo en mayo pasado–, Mujica no hace distingos a la hora de encontrarse con artistas. Al presidente tanto le da Naranjo en flor, La Puerta de Alcalá o Livin’ la vida loca.

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