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El Correo no entrega cartas en 10 puntos de Montevideo por ser "zonas rojas"

Es frecuente que asalten a los carteros para llevarse su moto

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19 de julio de 2018 a las 15:00

Son varias las razones por las que un cartero no entrega una carta o un paquete. Por problemas en la forma en la que fue registrada la dirección de envío, porque la persona que debía recibirlo se mudó o está muerta, porque la vivienda en la que debe dejarse está deshabitada o debido a que resulta imposible acceder a ella.

Sin embargo, en al menos unos diez puntos de la periferia del área metropolitana, los carteros exponen como argumento el riesgo a sufrir robos o ser agredidos por delincuentes, algo que resumen escribiendo a mano "zona roja". Esta opción no fue prevista como alternativa en el formulario en el que los funcionarios marcan con una cruz la justificación para no entregar un paquete, y por eso lo escriben.

La periodista Valeria Superchi publicó un tweet en el que denunció esta situación. "Otra zona roja. El Correo te rebota lo que mandes (en este caso un documento certificado) a Casavalle: San Martín y Capitán Tula porque es 'zona roja'. Explican que si entran les roban todo, motos, bolsos. Todo". El mensaje está acompañado de un formulario en el que se puede leer entre la exposición de motivos para no enviar el paquete el mensaje escrito a mano "z roja" (zona roja).

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El dirigente del sindicato de los trabajadores postales (PIT-CNT), Juan González, dijo a El Observador que las zonas consideradas peligrosas no son siempre las mismas, y que para definirlas se basan en el criterio de cada cartero. "El cartero puede resolver no entrar en una zona" si entiende que por cuestión de seguridad no están dadas las condiciones porque se está produciendo un tiroteo en ese momento, se está desarrollando un operativo, como los ocurridos en la zona de los Palomares de Casavalle o Cerro Norte, o porque hay episodios de robos frecuentes.

González contó que aunque los repartidores "no llevan dinero, ni nada de valor", es "bastante frecuente" que los asalten para llevarles la moto con la que trabajan, la cual, en la mayoría de los casos, es de su propiedad. Cuando esto ocurre, los trabajadores se quedan sin posibilidad de trabajar.

De todas formas, el dirigente sindical dijo que El Correo es uno de los servicios que "más ingresa" en los barrios considerados zonas rojas, para lo cual es clave el trabajo de funcionarios que a su vez son vecinos de esas zonas.

El secretario de otro de los sindicatos que agrupan a trabajadores del Correo (que no integra el PIT-CNT), Damián Ortíz, dijo que en los barrios "complicados" quien entra es el responsable de dar cobertura a la zona, un funcionario de la empresa que a su vez es un vecino del barrio. Esto permite reducir el número de robos que sufren y prevenir además que sean agredidos.

Estos carteros cobran un extra de algo más de $ 1.000 al mes por trabajar en "zonas de mayor complejidad", situación que no solo está dada por la inseguridad del barrio, sino también porque allí es más difícil trasladarse debido a que las calles no están en las mejores condiciones y a que las viviendas –muchas veces asentamientos- no cuentan con un número de puerta que permita identificar fácilmente al destinatario de un determinado paquete o una carta.

Ortiz dijo que este método de contar con funcionarios del barrio para dar servicio, permite que El Correo pueda ingresar incluso a lugares donde otros organismos del Estado no lo hacen. Sin embargo, cuando el trabajador que se ocupa de determinada zona roja falta porque está enfermo o se encuentra de licencia, se ve afectado el servicio.

Ortiz contó que en mayo se optó por no dar servicio en una zona de un barrio de la ciudad de Las Piedras, luego de que dos carteros fueran asaltados en días distintos. Uno de ellos, debió ser hospitalizado luego de que fuera agredido por quienes querían llevarse su moto.

El dirigente dijo que si una situación de inseguridad puntual lleva a que los trabajadores decidan no ingresar a una zona en determinado momento, tratan de volver al otro día. Sin embargo, no pueden reiterar el envío más de dos veces ya que eso significaría retener el paquete.

Por el contrario, El Correo opta por comunicarse por teléfono con el destinatario del paquete para pedir que lo retire en la oficina más cercana.

Perros y carteros

Pero no solo los delincuentes tienen en vilo a los trabajadores del Correo. Según contó González el problema de los perros que están sueltos es "terrible", porque cada diez días un perro muerde a uno de los carteros con tal gravedad que se les debe dar puntos para cerrar las heridas.

La pasada semana, por ejemplo, una funcionaria que repartía cartas en el Cerrito fue mordida por un perro de gran porte, que le causó una herida que tuvo que ser cerrada con siete puntos.

Esta situación es particularmente grave no solo en asentamientos, sino en Ciudad de la Costa, donde según dijo se concentran la mayoría de los casos.

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