06/05/11- El dilema del Tony
El dilema del Tony
El periodista Pablo Benítez analiza y debate acerca del clásico del próximo domingo
El periodista Pablo Benítez analiza y debate acerca del clásico del próximo domingo
06/05/11- El dilema del Tony
Decir que Peñarol juega mejor cuando sale Pacheco no es cierto. Sin embargo, en los dos mejores partidos que disputó el equipo de Diego Aguirre en lo que va de este semestre el capitán no estuvo (Godoy Cruz en Mendoza e Inter en Porto Alegre). Su salida obedeció a cuestiones estratégicas para casos puntuales. Y hoy, la doble actividad obliga a la rotación (más cuando se tiene un muy buen plantel). ¿Es debatible su inclusión como titular para jugar un clásico? Pacheco, en filas aurinegras, es El Hombre para esta clase de partidos. Es influyente y decisivo. Es el capitán. Tiene que estar. Listo. ¿Pero quién sale? ¿Martinuccio? Viene de jugar el partido de su vida en Porto Alegre. ¿Olivera? Ya demostró en un clásico de verano (10 contra 11) la clase de jugador que es (y la ratifica partido a partido). Además, el argentino rinde más y mejor en ofensiva que como volante por izquierda, donde jugó Mier el miércoles. Aguirre orejea y esconde las cartas. El funcionamiento y el resultado dirán si acertó con la variante.
05/05/11- Alto riesgo
El ascendente volumen de juego, la flamante -e impresionante- exhibición copera y la calidad de sus futbolistas, hacen de Peñarol el favorito para el clásico del domingo. ¿Qué tanto influye eso en esta clase de partidos? Poco analizado estadísticamente. Bastante si se tiene en cuenta el envión anímico con el que llega al enfrentamiento uno y otro equipo producto de sus virtudes futbolísticas.
Sin embargo, hay dos factores de riesgo que conspiran ante este Peñarol. Primero, el desgaste físico que tuvo que hacer para derrotar a Inter en su estancia de Beira Río. Segundo, el potencial afloje emocional que puede sentir el colectivo después de resistir la tensión que supuso ganar en Brasil y levantar la vista para vislumbrar ya a Universidad Católica. Un objetivo más elevado que la actividad de entrecasa. Un sueño dormido que se despierta tras años de frustraciones. Con Nacional, con dos semanas de descanso y aferrado más a una necesidad momentánea (el Clausura como meta exclusiva) que a una obligación histórica (ganarle al tradicional rival), al acecho.
04/05/11- Prevención: tanto y tan poco
Si los controles de seguridad son estrictos el fútbol está garantizado, pero una sociedad enferma de violencia no se cura en tres cacheos
Doble vallado, control de espirometría, helicóptero, vías de acceso bien separadas para las hinchadas… La historia reciente dice que cuando los controles de prevención fueron bien organizados –a costa de militarizar el entorno de una fiesta deportiva– los clásicos no tuvieron que lamentar mayores hechos de violencia. Ante una situación de tensión social latente por un episodio delictivo ajeno al fútbol, es de esperar que estos controles sean rigurosos (y no que se relajen como ha sucedido en ocasiones de cierta tranquilidad previa). La prevención estará así asegurada. Ya es mucho. Pero tan poco a la vez. Porque erradicar la violencia del fútbol –ese discurso barato prohijado por quienes alguna vez hablaron de los inadaptados de siempre– es una infeliz utopía que debe ser reinterpretada según los tiempos que corren.
Tiempos donde niñas bien de 10 años cantan como autómatas “cuando matamos una gallina”, mientras su madre, al lado, bate palmas. Tiempos donde el señor de traje y corbata sacude el alambrado e insulta al juez amenazándolo de muerte. Tiempos donde un botija de 17 años, que ni idea tiene de lo que vale una vida, le da de caño a otro por la espalda. Por el color de una tela.