Básquetbol > EL JUGADOR EN LLAMAS

El Enano Martínez: renovado, vigente y letal

Llegó a pedir la llave de la cancha de Goes para entrenar solo mientras se jugaban los partidos de Uruguay en el Mundial de Rusia; a los 38 años vuela y en el clásico con Aguada dejó su marca 

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15 de noviembre de 2018 a las 05:04

Fernando Martínez solo se toma 14 días de descanso entre temporada y temporada de básquetbol. Pero este año fueron 21 producto de que en los cuartos de final de la pasada Liga Uruguaya –donde Goes cayó ante Defensor Sporting– jugó con un esguince de tobillo que lo dejó destrozado.   

La recuperación y la preparación para el torneo actual fueron un éxito. A los 38 años (cumple 39 el 9 de diciembre), el Enano Martínez (mide 1,70 metros) está de primavera: líder en asistencias del torneo y segundo goleador del equipo. El martes se metió el Palacio Peñarol y el clásico con Aguada en el bolsillo: 20 puntos y 11 asistencias con 38 minutos en cancha. Está que arde. 

“Estuve 50 días sin tocar la pelota, entre mayo y junio. Hice toda la preparación con el profe Mauricio Mendoza corriendo. Hacía pasadas de 30, 40 o 50 metros, cambios de dirección y musculación en el gimnasio. No paré nunca”, cuenta el Enano (mide 1,70 m) a Referí. 

Nunca es nunca: “Cuando Uruguay jugó contra Rusia en el Mundial y contra Portugal no estaba ni el canchero. Mauri me dijo ‘estás loco, yo me voy’ y yo me quedé con mi hijo corriendo, en el gimnasio y después jugando uno contra uno”. 

Tomás, de 18 años, es su hijo mayor (Thiago tiene 16 y María Pía 3) y juega en las juveniles de San Telmo Rapidosport: “Siguió a sus amigos, antes jugaba en Malvín pero había dejado”. 

“Intento que lo disfrute porque es una responsabilidad para él llevar el apellido. Si hace las cosas bien va a llegar. Pero como padre con hijo basquetbolista soy igual al mío, hablo lo menos posible”, explica.  

Y la charla cambia de generación: “Mi padre va con auriculares a la cancha, escucha música clásica y siempre va a la tribuna visitante para escuchar más clarito cómo me putean. Tenemos una relación excepcional, pero casi no hablamos de básquetbol. A veces se le sale un ‘jugaste bien’. Hace un año y medio tuvo un ACV, pero por suerte ahora está bárbaro. Nos enseñó mucho a valorar la vida y a darnos cuenta que el básquetbol es algo más y que lo verdaderamente importante pasa por otro lado”.  

Martínez empezó a jugar al básquetbol en Nacional y con 13 años pasó a Montevideo. Edgardo Kogan lo hizo debutar con 15 años en cancha de Bohemios contra Aguada por el Federal de 1994. 

“Fue tocar el cielo con las manos. Me acuerdo que tuve que jugar el viernes con los menores porque si jugaba con los mayores no podía volver a esa categoría. Salimos campeones y al otro día debuté en primera”, recuerda. 

Desde entonces empezó a escuchar los cuestionamientos por su altura, como si eso fuera un obstáculo para su gran talento. 

“Cuando hacía 40 puntos en menores decían que no iba a poder hacerlos en juveniles, cuando hacía 40 puntos en juveniles decían que no iba a poder hacerlos en mayores y cuando los hacía en mayores decían que no iba a poder hacerlos en la selección”, dice. 

Pero ahí están sus cuatro ligas uruguayas conquistadas con Malvín, un club al que hizo grande siendo base y referente por 10 temporadas. 

También está la única medalla (bronce) que Uruguay tiene en su historial en Juegos Panamericanos. Fue en Río 2007 en un torneo donde Martínez era el último recambio para la base donde se alternaban Martín Osimani y Gustavo “Panchi” Barrera. 

El Enano solo había sumado minutos en la serie con Estados Unidos y la noche previa al duelo por la medalla de bronce contra Argentina no pudo dormir. “El partido era a las 8 y a las 6 ya estaba arriba sin haber pegado un ojo”. El bronce estaba perdido tras un primer tiempo pobrísimo donde Uruguay llegó a estar más de 20 puntos abajo. Pero Martínez se puso el equipo al hombro, anotó 24 puntos y, en alargue, la celeste terminó en un podio inédito.

Cerrado su pasaje por Malvín, a mediados de 2016 retornó a Goes, el club que le compró la ficha cuando tenía 18 años y al que defendió hasta 2003 cuando se fue a Establecimientos Otero de la tercera división de España.

“Ese pasaje me permitió incorporarle otras cosas a mi juego que luego volqué en Uruguay. 

En 2004 y 2005 jugó en Aguada alcanzando una final de Liga donde el rojiverde cayó ante Trouville. 

“Es complicado haber jugado en los dos equipos más populares de Uruguay, no es lo más común como tampoco lo es perdurar 10 años en un mismo equipo. Pero desde que subí a primera fui un profesional nato y defendí todas las camisetas que me puse de la mejor forma que pude, las de Goes, Aguada y Malvín, y las de Larrañaga y Olivol Mundial en el Metropolitano”, afirma. 

Su presente es Plaza de las Misiones: “Me dolió mucho la forma en que quedamos eliminados el año pasado porque habíamos hecho un gran Clausura”. 

En la presente Liga, el equipo viene de menos a más. Pero el triunfazo clásico del martes contra Aguada 76-67 puede significar un gran espaldarazo.  

“No quería jugarlo porque la cancha estaba mal, con mucha humedad en el centro y eso me pone de mal humor. Pero charlando con los jueces antes del partido nos dijeron que no podíamos suspenderlo porque ya estaba toda la gente en la cancha”. 

Pero el factor humedad no fue condicionante para el juego de Martínez. De su mano, Goes ganó el clásico de principio a fin.

Sobre el final, sufrió una durísima falta antideportiva de Demian Álvarez. Estuvo a punto de reaccionar pero se quedó en el molde: “Se me pasaron muchas cosas por la cabeza, pero se que  soy el ejemplo de muchos niños que juegan o que pueden llegar a jugar, que había mucha gente y que una reacción mía podía desencadenar cualquier cosa afuera. Me quedé tranquilo, estuve bárbaro en no reaccionar, pero creo que no era para ese partido esa falta. No entiendo por qué fue eso, cada uno tiene sus cosas”, dice. 

El Enano tiene cuerda para rato y Goes disfruta con su juego y ahora manda en el barrio.  

Las cifras

6,78 asistencias promedia en sus ocho partidos de la temporada siendo el líder de la Liga Uruguaya en el rubro por delante de Gabriel Belardo (6,75). 


15,8 puntos promedia por partido y es el segundo máximo anotador de su equipo detrás de Jarred Shaw (21,8). 


8,3 puntos promedió la temporada pasada con 2,7 asistencias lo que revela su gran mejoría en lo que va de este torneo.   

Las frases

"La experiencia me ha dado otra lectura de juego, pero la velocidad y las ganas de correr están intactas"

"Cada vez que empieza un campeonato en mi cabeza está salir campeón. Pero Goes tiene que estar preparado para afrontar cada partido e intentar ganarlo. Por eso ahora ya estamos enfocados en Defensor Sporting"

"La planificación del clásico tanto en defensa como en ataque fue espectacular. En defensa logramos que Aguada dependiera de (Dwayne) Davis y en ataque involucramos a todos desde el picanrol e hicimos daño con  el ataque rápido"

"Jarred Shaw es un relojito, un extranjero que entrena muy fuerte y está muy metido en el plantel. Viene haciendo una excelente temporada"
 

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