The way of the future...” (“El modo en que el futuro...”) repite sin poder contenerse Leonardo Di Caprio interpretando a Howard Hughes en la fabulosa El aviador, de Martin Scorsese.Hughes es un prototipo de un visionario, personaje que se desarrolló en la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX, hijo de un positivismo fervoroso que pregonaba la victoria de la ciencia, la técnica y el ingenio, en fin, el progreso, por sobre las condiciones naturales de la Tierra. Buscaba la modificación y el avance como forma de desarrollo personal y de trascendencia. Cito la película de un visionario foráneo para referirme a uno local: don Antonio Lussich. Porque Lussich, sin dudas, pensó en nosotros, su futuro.
El huracán del 23 de agosto dejó huellas enormes. En la hermosa entrada de mármol de la casa construida por Lussich está en exposición una rodaja de más de un metro de diámetro, de un gran cedro deodara de 1900 que no aguantó el viento. Ver las líneas concéntricas marcadas allí, con la indicación de los sucesos importantes de la historia que vivió ese árbol es ver “impresa” en un soporte físico la visión de una cabeza adelantada.