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3 de septiembre 2022 - 5:04hs

Estoy de vuelta luego de unos días de licencia para celebrar que pasé al bando de las mujeres casadas. Poco ha cambiado en estos días en materia informativa, sobre todo en lo que refiere a las altas cifras de homicidios que mantienen en jaque al Ministerio del Interior. Esta semana se sumó a la polémica la renuncia del tres del Ministerio del Interior, Luis Calabria, tras quedar en evidencia que hizo lo que la cartera le había cuestionado a su antecesor del Frente Amplio, Charles Carrera. De los varios frentes que tiene la cartera de seguridad te voy a hablar en esta newsletter Enclave.

La pólvora, los narcos y los homicidios

“Este ministerio es como estar dentro de un barril de pólvora, en dónde todos se acercan con un encendedor”, decía Jorge Larrañaga a dos meses de haber asumido en la cartera en entrevista con El Observador. El ministro Luis Alberto Heber debe haber experimentado una sensación similar en las ultimas semanas, en los que la cartera está en el ojo de la tormenta con varios frentes abiertos.

El Ministerio del Interior tiene a su cargo la gestión política de la seguridad y es una de las tareas más complejas por la sensibilidad del tema, y porque de esa gestión depende en buena parte el éxito de un gobierno. Fueron, en parte, los números de los delitos de las gestiones anteriores del Frente Amplio, los que llevaron a los uruguayos a cambiar el signo político del gobierno, y ahora se advierte una correlación entre que la seguridad volvió a estar entre las principales preocupaciones de la gente, y la aprobación del gobierno que comenzó a bajar –pese a mantenerse en niveles altos de aprobación después de dos años y medio de gobierno-. Ese ministerio es el más grande con casi 30 mil funcionarios, entre policías y administrativos, y un presupuesto de US$ 840 millones.

Los homicidios que desde mayo han tenido un crecimiento abrupto mantienen preocupado al gobierno y a la cúpula de Interior, luego se sumó el caso Marset y la entrega del pasaporte al narco con la interpelación del FA a Heber junto al canciller Francisco Bustillo, y esta semana el fuego cruzado con el Frente Amplio se convirtió en un bumerang que terminó con la renuncia del director de Secretaría, Luis Calabria.

Luego de que la cartera decidiera jugar fuerte con la denuncia al senador Charles Carrera por haber hecho uso irregular del hospital Policial, se desayunaron de que el tres del ministerio también había utilizado los servicios de sanidad policial una vez, según informó él al presentarle la renuncia al presidente Lacalle Pou.

Por decisión de Heber, la cartera había abierto en la semana una investigación administrativa para averiguar el uso que hizo Carrera y su familia del hospital en los años en que fue director general de Secretaría de la cartera de seguridad (2010-2017). El País informó que la entonces pareja del jerarca se atendía en el centro de salud.

Antes había trascendido que Carrera habilitó la internación por casi tres años de una víctima de una bala perdida que presuntamente provino de la casa del subcomisario de La Paloma en el año 2012, caso del que informó el programa Santo y Seña. El oficialismo habilitó una comisión investigadora en el Parlamento.

Calabria se vio obligado a renunciar tras reconocer que él había hecho una consulta oftalmológica en julio pasado. Si bien el caso fue considerado menor tanto por el oficialismo como por la oposición, el jerarca quedó entre la espada y la pared luego que el presidente Lacalle declarara el lunes en La Paloma que “esperaba” que ningún jerarca del actual ministerio se atendiera en el Policial. “No lo puedo asegurar... ¿Saben de alguien ustedes? Supongo que no, espero que no. Espero más que supongo”, contestó.

 Los frentes de Heber

Camilo dos Santos Luis Alberto Heber

El primero por urgente es la designación del número tres del ministerio luego de la salida de Calabria, quien integró el círculo íntimo de Larrañaga con quien se conocían desde 1999 y se convirtió en su mano derecha.

Calabria tenía un importante rol a cargo de la gestión administrativa del Interior. Se encargaba de la coordinación de las distintas unidades de la cartera, además de gerenciar los recursos humanos, materiales y financieros. Es por eso que se dedicaba a los temas presupuestales, supervisaba las compras y licitaciones, los concursos, además de integrar la cúpula por participar en las directivas políticas de seguridad. Actualmente tenía en trámite varias compras y licitaciones.

Por eso, el presidente Lacalle intervino directamente en la designación y el lunes se anunciará el nombre del nuevo jerarca. Según ha trascendido Heber le propuso el nombre de un dirigente del Herrerismo de su extrema confianza, el exedil Edison Casulo, quién también lo acompañó en el Ministerio de Transporte. La última palabra la tiene el mandatario.

El ministro ha sido un soldado del presidente y se ha caracterizado por decirle siempre que sí. Así lo hizo en 2012 cuando renunció a ser candidato para dejarle lugar al joven político que emergía en el Partido Nacional como figura presidencial. También lo hizo cuando tras el fallecimiento de Larrañaga, le pidió dejar la cartera de Transporte, donde se sentía muy cómodo gestionando obra pública y tuvo que agarrar la papa caliente de la seguridad.

El otro gran frente que viene complicando la gestión de seguridad son los homicidios que en mayo pegaron un salto con 43 casos registrados, luego de bajar en junio a 21, volver a subir en julio con 37 y cerrar agosto con 31. “Nadie está contento con la situación”, dijo una fuente del ministerio.

El lunes se anunciaron cambios en el patrullaje por parte de la cúpula policial, el martes a la noche se resolvieron cambios en varios mandos medios policiales,  entre ellos los jefes de las zonas 3 y 4, las más calientes por ser los lugares dónde se han dado homicidios por parte de bandas narcos. Desde la cartera se informó que el objetivo principal fue potenciar San José, sobre todo Ciudad del Plata donde la violencia ha cobrado mucha importancia.

De todos modos, de lo que se ha mostrado hasta ahora, sigue faltando en el esquema un plan más amplio focalizado en la prevención de homicidios a largo plazo. Los planes policiales aplicados hasta ahora están enfocados a lo que está sucediendo. Se ha reforzado la presencia policial en Peñarol pero hace falta un plan con un alto contenido social que se ponga como meta evitar que familias enteras tengan como sustento de vida el negocio de las drogas, así sea tener una boca en el fondo de un quiosco.

Una fuente del Ministerio del Interior consultada dijo que se va por ese camino. Que hay básicamente dos planes en los que la cartera de seguridad intervendrá, uno es el Plan Avanzar del Ministerio de Vivienda por el que con el fideicomiso del gobierno se realojarán algunos asentamientos. El otro es un plan que se ejecutará junto con el Mides, ASSE y la Secretaría de Deportes por el que se instalará un centro de referencia de 24 horas en una zona que tiene "necesidad de presencia del Estado". El plan se está afinando y se conocerá próximamente, se anunció.

Los planes a largo plazo precisan tiempo y coordinación institucional para concretarse y años para ver resultados. Es necesario actuar cuánto antes.
 

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