Es inusual que un blog corporativo, repleto de lenguaje burocrático, provoque un alboroto en internet. Pero eso es exactamente lo que pasó la semana pasada cuando Twitter publicó una entrada con el título aparentemente inocuo: “Se vienen cambios en la versión 1.1 de la API (interfaz de programación de aplicaciones) de Twitter”.
El periplo de Twitter por ganar dinero
La red social cambió sus reglas y limitó la unión con aplicaciones que se alimentan de su línea del tiempo. ¿Podrá así empezar a ser redituable o está condenada a ser un servicio para la comunidad internauta?