Desde hace años, un puñado de mentes brillantes esparcidas por medio mundo persiguen un objetivo común: crear vida. Su objetivo no es procrear, ni jugar a ser Dios, sino diseñar y generar formas de vida simples capaces de reproducirse y proliferar por sí mismas. La teoría dice que si se pueden diseñar esas formas de vida desde cero también se las puede dar funciones nuevas, como generar combustibles que no arruinen el planeta o fármacos de forma mucho más simple y barata que en la actualidad. Es aún una meta lejana, pero el jueves un equipo internacional de investigadores presenta un importante paso para conseguirlo.
El primer hongo con un cromosoma sintético se acerca a la vida artificial
Un equipo liderado por el estadounidense Jeff Boeke da un paso clave hacia la creación de “vida a la carta”