La tendencia se acentúa. Partido tras partido el equipo de Gregorio Pérez se parece cada vez más a aquel que en la década de 1990 ganó un quinquenio a nivel local y jamás picó en la escena internacional. El balón largo deja de ser recurso para volverse estilo. Y el equipo no se siente cómodo.
El regreso al balón largo
Peñarol fue una máquina de tirar pelotazos y mostró un estilo en estado de vencimiento