28 de junio de 2013 19:38 hs

La obra de Homero Alsina Thevenet (H.A.T. por sus iniciales) aparece hoy como una rara excepción a esa regla que dice que nadie es profeta en su tierra. Más de 60 años de excelente periodismo lo convirtieron en un referente ineludible de la cultura uruguaya, donde hizo de la rigurosidad y la investigación minuciosa, valores supremos de la profesión.

Fue un maestro reconocido por muchos alumnos, reverenciado por sus dotes innegables. Pero fue también un maestro terrible, de esos que pegaban con la regla en la mano al menor desliz. Este curioso libro, que debió ser publicado en el año 2000, pero que recién ve la luz hoy, refleja perfectamente esa mezcla de admiración y rabia que H.A.T. producía siempre en los demás.

Ana Solari logró en 1998 que Alsina Thevenet aceptara someterse a largos interrogatorios acerca de su vida y de su obra, conformando un material que más tarde, suprimidas las preguntas por voluntad de la autora, terminaría convirtiéndose en este monólogo en primera persona, en una autobiografía.

El libro repasa su vida desde la infancia hasta sus inicios como crítico de cine a los 14 años en Cine Radio Actualidad, y su paso por el semanario Marcha y el diario El País. También sus estadías en Buenos Aires y Barcelona, un montón de peripecias hasta su retorno a Uruguay en 1989 y la creación del suplemento El País Cultural.

A esa experiencia vital le sigue un largo capítulo dedicado a su visión del cine, que cumple con el doble cometido de ser entretenido y de despertar la curiosidad en el lector. El cine mudo y el cine sonoro, la censura histórica sobre el arte, el realismo y el neorrealismo, y el cine de autor, son analizados por un hombre que descubrió a Ingmar Bergman cuando el director sueco aún no era reconocido por el mundo, allá por 1952.

El libro también está salpicado de anécdotas que se desprenden de su relación con Juan Carlos Onetti, Carlos Quijano, Hugo Alfaro, o Emir Rodríguez Monegal, y de sus encuentros con cineastas como Fernando “Pino” Solanas, Truffaut, o Von Stroheim.

En este sentido resultan memorables las páginas que dedica a sus dos encuentros con la actriz alemana Marlene Dietrich, que quedó aparentemente fascinada con aquel muchacho uruguayo que se sentó en el piso a escuchar su conferencia en Buenos Aires, y que después repitió astutamente la escena cuando la actriz visitó Montevideo. Al verlo nuevamente tirado en el suelo provocó el comentario “Oh, look, who is here” (Oh, mira quién está aquí) por parte de la diva, y una foto que Alsina Thevenet guardaba como un tesoro, con la irónica leyenda inventada “Marlene enamorada”.

El libro también ofrece comentarios de una variedad de personalidades que lo conocieron como Jorge Abbondanza, Gustavo Adolfo Ruegger, Horacio Verbitsky, Taco Larreta, Elvio Gandolfo, Álvaro Buela, Yenia Hintz, László Erdélyi, y un largo etcétera. Se trata de textos colocados en los márgenes de las páginas que ayudan a saber quien fue, como pensaba, y como lo veían los demás.

Se produce así un curioso contrapunto que muchas veces llega a resultar cómico dada la ferocidad de algunas opiniones.

Pero también se establecen “diálogos” reveladores que conmueven, como la difícil relación con su hijo Andrés, asunto que merece confesiones valientes de ambas partes.

Y así, entre las palabras de H.A.T. y la mirada de los demás se va conformando un retrato que a pesar del paso del tiempo resulta efectivo e interesante. Decía Thevenet que su vida era su obra, o al menos el 80%. Este libro de Ana Solari ayuda a conocer el resto.

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