Estilo de vida > LUGARES

Emblema de París: tras cuatro años cerrado, reabrió el hotel Lutetia

El hotel Lutetia, testigo de la historia del siglo XX, reabrió su puerta convertido en cinco estrellas, pero respetando su antiguo valor patrimonial

Tiempo de lectura: -'

22 de julio de 2018 a las 05:00

El Lutetia, emblemático hotel art déco de la parisina Rive Gauche (orilla izquierda), reabrió su puerta la semana pasada convertido en cinco estrellas y en busca de la etiqueta Palace para ensalzar los orígenes de un edificio centenario, testigo de los movimientos literarios y de los destrozos de la segunda guerra mundial.

Tras cuatro años cerrado por obras, la habitación en la que Charles de Gaulle pasó su noche de bodas en 1921 ya no existe; tampoco es el mismo el vestíbulo donde los familiares de los deportados a campos de exterminio nazi buscaban a los sobrevivientes, ni lo es el bar donde Albert Cohen escribió parte de Belle du Seigneur.

Aun así, recuperar el espíritu de uno de los lugares más significativos de la orilla izquierda de París, protagonista de una novela de Pierre Assouline en 2005, es uno de los objetivos del grupo israelí Alrov, que compró el hotel en 2010 por el equivalente a US$ 169,7 millones y ha invertido otro tanto en su restauración.

La estancia cuesta unos US$ 1.000 y de ahí sube hasta los US$ 23.400 que la clientela más exquisita deberá pagar para disfrutar de una de las suites más caras.

De sus 184 habitaciones, 40 son suites y 7 de ellas temáticas, retomando el nombre de los personajes que marcaron su historia, como la cantante estadounidense Joséphine Baker, o el eco literario que dejaron Jean-Paul Sartre, James Joyce o André Gide, algunos de sus escritores habituales.

Como todos los grandes hoteles de la ciudad, el Lutetia sirvió de sede para los servicios de inteligencia de la Alemania nazi, y se redimió después acogiendo a los soldados de la Resistencia, a su regreso a París, y alojando a los sobrevivientes del Holocausto, otro de los motivos que lo ha convertido en un escenario de cine.

Construido en 1910 por los herederos de la familia Boucicaut, fundadora de los almacenes de lujo Bon Marché que buscaban alojar a los proveedores de la provincia, a su cierre, en 2014, el Lutetia sufría el paso de los años por su mala sonorización y su falta de luz, subsanada ahora con vidrieras y patios interiores.

En cambio, la memoria de la Belle Époque pervive en creaciones de bronce o en los frescos de la entrada y el bar Joséphine, originales de su apertura, que han sido restaurados en el estilo naturalista del momento, a juego con una fachada que no ha borrado su forma de olas del mar.

Tras mejorar las instalaciones, hacer habitaciones más amplias e incluir un spa y piscina, Lutetia (nombre con el que los romanos bautizaron la ciudad que precedió París) reabre con la categoría de cinco estrellas pero deberá mantener una calidad inmejorable durante los próximos seis meses para obtener el título de Palace.

El hotel prevé ofrecer conciertos de jazz los viernes y sábado por la noche y abrirá en noviembre un restaurante dirigido por Gérald Passedat, chef del Petit Nice de Marseille (tres estrellas Michelin), además de su bar, accesible a los parisinos, que los dueños esperan que sigan siendo los clientes más frecuentes.

Comentarios