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9 de marzo de 2012 21:22 hs

Un hijo de 7 años, 17 primaveras en el mundo del atletismo, una carrera en el Ejército Nacional y un sueño olímpico. Pablo Gardiol, soldado combatiente y atleta, quiere correr el maratón de Londres 2012. Superar el dolor y resignar ingresos económicos son parte del precio que está dispuesto a pagar.

Gardiol tiene 32 años y hace una semana llegó a Medellín para entrenar un mes en la altura.

Su club, Andresito, y el Ministerio de Defensa le gestionaron la estadía en Colombia.

“Nunca en 17 años de atletismo federado recibí apoyo o beca de nadie, y sin embargo fui récord nacional, campeón nacional en innumerables veces, medallista sudamericano en juveniles. Y siempre con las ocho horas a cuestas. Trabajo desde los 13 años y no le tengo alergia”, contó a El Observador.

Su entrenador, Lionel De Mello, explicó la otra cara de esta realidad: “Es imposible hacer 180 kilómetros semanales y trabajar 12 horas”.

Para ponerle cimientos a su ilusión olímpica, Gardiol tuvo que empezar por las renuncias.

El fondista es atleta de la marca deportiva New Balance: “En octubre dejé el trabajo en la oficina y pasé solo a dar charlas y capacitaciones técnicas, lo que me permitió dedicarme más al deporte”.

Según palabras de su entrenador “decidió bajar sus ingresos para dedicarse solo a correr”.

Detrás del asfalto recorrido, el telón de fondo de la vida a veces revela números en rojo: “Pago mis cuentas como todo buen ciudadano y no escatimo en lo absoluto en invertir como hace ya tiempo lo hago en psicóloga deportiva, masajista, viajes para competir afuera del país y estudios”. Su esposa es policía en Lagomar, “además soy padre de un hermoso niño que comenzó su segundo año escolar”, dijo.

Gardiol se recibirá a fin de año de entrenador de atletismo. “La formación técnica para un atleta es fundamental”, explicó De Mello.

Decidido a reducir sus ingresos para mejorar, Gardiol y De Mello comenzaron la preparación específica para la maratón de Róterdam (ver recuadro).

“Después de la muerte de Cristian Rosales, lo atacó una apendicitis aguda que le demandó una operación”, contó De Mello.

Gardiol define a Rosales, un ex atleta que se quitó la vida en octubre, como “mi mejor amigo y casi hermano”.

Tras la operación retomó los entrenamientos en diciembre.

“Ahora entrena junto a un tipo como (José David) Cardona que tiene 50 maratones encima y con un experimentado entrenador como Libardo Hoyos”, comentó De Mello.

“Estamos solos en esto, pero con la doble satisfacción de saber que la remamos, y si llegamos al objetivo, las conversaciones indudablemente se tornarán de forma distinta con las autoridades del deporte”, dijo un esperanzado Gardiol.

De Mello destacó el apoyo de New Balance, Sport Nutrition “que nos da $ 4.000 por mes en suplementación alimenticia” y el de los médicos del Centro Médico Deportivo que funciona en la órbita de la Dirección Nacional de Deportes.

“Mi madurez deportiva (De Mello la llama maestría deportiva) me permite ver las cosas desde otro ángulo. Por eso estoy seguro que con este nivel de preparación voy a llegar a mi objetivo. Río 2016 está muy cerca y de no conseguir mi marca para Londres aún seré joven para esos Juegos”, concluyó Gardiol, soltando una sonrisa. El soldado del optimismo eterno.

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