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Entre los tiros de Casavalle y la marcha de Carrasco

El miedo institucionaliza la peor consecuencia que una sociedad puede sufrir producto de la inseguridad: la intolerancia.

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17 de mayo de 2013 a las 00:00

Nada más peligroso que una sociedad temerosa. Las sociedades temerosas han terminado por aceptar las barbaridades más espantosas. Dictaduras, leyes autoritarias, justicia por mano propia.

Hay ocasiones en las que uso el Twitter solo para recibir el rebote. Cosas en las que dudo o quiero confirmar, las tiro en esa olla de grillos mudos donde se lee cualquier cosa, y miro como rebota. En un tuit hice notar que mientras en Casavalle suenan tiros todos los días, hubo un enfrentamiento de narcos y la escuela suspendió las clases, la marcha por seguridad de hoy se hace en Carrasco.

No hay necesidad de alentar la fragmentación haciendo comparaciones que no vienen al caso, pero bastó simplemente contrastar ambas situaciones sin juicios de valor para confirmar, en el rebote, algunas cosas.

Los vecinos de Casavalle, el barrio más pobre de Montevideo, no tienen idea de lo bien y en paz que seguramente se sentirían si tuvieran una casa en el barrio costero, y los vecinos de Carrasco, que temen a la realidad que les toca vivir, no tienen idea –porque una cosa es leerlo en el diario- lo que es recibir una llamada para que vayan a buscar a sus hijos porque un grupo de narcos está a los tiros en la puerta del colegio.

El que alienta el resentimiento y la estigmatización es un peligro (“En Casavalle son más propensos a hacer marchas por la muerte de algún rapiñero”, disparó uno en el TW) pero el que piensa que todo es igual es más peligroso aún, por ignorante.

Lo único que iguala a quienes viven en un barrio y en otro es el miedo, pero las realidades sociales, los contextos donde se desarrolla esa violencia y las posibilidades de hacer frente a ella no tienen punto de comparación.

No lo entenderá quien no quiera entender que la inseguridad es algo subjetivo: aquí le temo a un robo, aquí a una balacera en la esquina; aquí le temo al momento de bajar del auto y entrar al garage, aquí a caminar dos cuadras por una boca de lobo en medio de una fila de ranchos.

Expresar que se está en contra o que causa aprensión una marcha por seguridad es ganarse la repulsa intolerante de un montón de gente. Uno no los califica ni les desconoce el derecho, solo expresa su discrepancia y eso alcanza para convertirse en un filo rapiñero.

Tirar un tuit sobre este punto, me permite ver en algunos rebotes uno de los principales riesgos institucionales que la inseguridad le acarrea a una sociedad: el estado de intolerancia que genera el miedo.

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