El sonido único de los Femmes golpeaba el pecho a la primera escucha. Brian Ritchie se aferraba a la gravedad de su imponente bajo acústico. El baterista, Victor DeLorenzo, de pie frente a su mínima batería, golpeaba con escobillas de metal un redoblante, un par de tambores y los platos. No usaba los pies: nada de bombo ni chárleston.
"Cuando tocamos en Coachella en 2013 podíamos ver la perspectiva de todo el festival. Había varios escenarios, y en cuanto empezamos el set con Blister in the Sun, cuando ese riff sonó, fue como una bandada de insectos avanzando hacia nuestro escenario. Todos empezaron a correr desde los otros escenarios. Cuando ves ese tipo de reacción –como si los Rolling Stones empezaran a tocar Satisfaction, ponele– no te podés aburrir de tocar esa canción", dijo Brian Ritchie, el pelilargo bajista del trío.
Esa canción es solo el mascarón de proa de un disco que respiraba angustia adolescente, desinterés, frustración sexual y rabia. Nada impostado. El propio Gordon Gano no había terminado el liceo cuando se juntó con Ritchie y DeLorenzo para armar el grupo, el más relevante que haya salido de Milwaukee.
"Gordon fue probablemente uno de los primeros compositores que escribió con verdadera franqueza sobre estos sentimientos adolescentes dolorosos e incómodos, sin falsa fanfarronería", describió Brian Ritchie.
Es por esta honestidad brutal que, según el bajista, los pibes realmente responden: "Estaba diciendo las cosas que ellos hubieran querido decir pero no podían hacerlo de una manera tan directa porque les daría vergüenza". Entre las canciones más elocuentes y expresivas de ese estado vital están Add It Up, Kiss Off y Gone Daddy Gone, una canción punk en la que un xilofón dialoga con la batería.
Popularidad secreta
Cómo una banda puede ser tan popular y desconocida al mismo tiempo? Según Gordon Gano, la popularidad se debe a que "mucha gente ha sentido una conexión con algunas de las canciones que tocamos y somos una buena banda en vivo". Y el desconocimiento, "porque la industria, el negocio de la música, nunca dio su apoyo al grupo". Fue el sello punk de Los Ángeles Slash Records el que editó su primer álbum, y también los siguientes.
"Cuando agotamos entradas en el Royal Albert Hall la discográfica no lo podía creer; también agotamos el Carnegie Hall y nadie del sello estaba allí", criticó Gano, años después. De hecho, el disco debut del grupo se convirtió en platino a ocho años de su lanzamiento, algo hasta entonces inédito en la industria. Hoy es doble platino en Estados Unidos –más de 2 millones de copias–, lo que remarca esa renovación del público y la vigencia de sus canciones.
Influidos por Velvet Underground, Gene Vincent y Roxy Music, se proponían deliberadamente ser la más ruidosa banda acústica, y estaban consiguiendo hacerse notarAntes de ser descubierto, el grupo tocaba sus canciones en la calle y acudía a audiciones en bares de Milwaukee. Una tarde, después de haber sido rechazados en una de estas pruebas, se quedaron tocando en la puerta del boliche, algo que su formato acústico les facilitaba. Esa noche actuaba allí el grupo The Pretenders, y la cantante Chrissie Hynde los escuchó y los invitó a ser sus teloneros.
A partir de allí, fueron invitados a abrir en clubes de Nueva York para Richard Hell. Gano recuerda que después del primer show, una reseña en el diario New York Times le dedicó un párrafo al número principal de la noche y el resto se ocupó de presentar a los recién llegados, que habían sorprendido al periodista Robert Palmer y los presentes con la hibridez de su actitud postpunk y su sonido folk.
Influidos por Velvet Underground, Gene Vincent y Roxy Music, se proponían deliberadamente ser la más ruidosa banda acústica, y estaban consiguiendo hacerse notar.
A fines de 1980, las canciones del disco debut de Violent Femmes se traficaban en Montevideo en grabaciones pirateadas de casete a casete, ante la inexistencia de ediciones locales y de difusión radial. La era del cd acercó la irregular discografía de la banda a las disquerías uruguayas, en particular el recopilatorio Add It Up.
Adolescencia eterna
Las canciones del primer álbum del grupo son las que han trascendido a su generación y los mantienen vigentes. De todos modos su trayectoria es mucho más rica y variada que ese atisbo inicial: incluye canciones religiosas, improvisaciones, covers impensados –Do You Really Want to Hurt Me? de Culture Club, y la canción de Bob Esponja– y la riqueza instrumental que le aportaba la curiosidad musical de Ritchie.
En los últimos 15 años el grupo apenas ha editado un EP en vinilo con cuatro canciones, en abril de este año. El video de una de ellas, Love Love Love Love Love, fue estrenado en el programa de Jimmy Fallon. El regreso será completo porque la banda sale de gira por Estados Unidos con los Barenaked Ladies.
Vivir del pasado no es algo que le moleste a Gordon Gano. Él no se considera nostálgico ni cree que su juventud haya sido la mejor época de su vida. Toca con gusto las canciones que escribió hace más de 30 años, ya sea para los viejos y fieles fanáticos como para los chiquilines que recién descubren a la banda.
"Sí, hace años y años que tocamos las mismas canciones y no nos cansa por la energía que traen los fans a los shows", dice el cantante. Y deja una reflexión que es toda una declaración de principios: "Cuando alguien deja de ser un adolescente, la frustración sigue ahí; es un mito que cuando llega cierta edad uno de golpe se convierte en un adulto".
Un rockstar de clase media
Gordon Gano nunca fue un tipo que llamara la atención por su presencia. Más allá del atractivo de sus ojos claros y su actitud escénica, usaba un corte de pelo normal y ropa convencional. Gordito y de lentes, hoy tiene más pinta de oficinista. Siempre se consideró un artista de clase media y, más allá de que se conoce su origen familiar –su padre era ministro de la Iglesia Bautista–, no circulan muchos datos de su vida privada. Sin llegar al extremo de un Leo Maslíah, es un tipo difícil de entrevistar. Al menos poco colaborativo: da respuestas esquivas o demasiado cortas para ser útiles y, si no se malhumora enseguida, se divierte haciendo chistes internos que solo él entiende.