La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó el uso de una píldora digital: una pastilla que, además de un medicamento, lleva en su interior un sensor, capaz de comunicarse con un dispositivo externo y confirmar su ingesta. Es decir, le avisa al médico que el paciente tomó su remedio (y cuándo lo hizo).
Esta píldora, llamada Abilify MyCite, fue aprobada para el tratamiento de la esquizofrenia, tratamiento agudo de episodios maníacos y relacionados con trastorno bipolar, así como tratamiento complementario para la depresión en adultos, según informa en un comunicado la agencia estadounidense. Aripiprazol es el principio activo.
El medicamento funciona de la siguiente manera: cuando el paciente toma la píldora, el sensor envía un mensaje a un parche portátil, que transmite la información a una aplicación móvil con la que el paciente, sus familiares o su médico pueden rastrear la ingesta del fármaco.
El sensor, desarrollado por la empresa Proteus Digital Health, tiene el tamaño de un grano de arena y carece de batería o antena. Se activa en el estómago cuando entra en contacto con los jugos gástricos.Un artículo publicado en The New York Times titulado "Aprobada la primera píldora digital para generar preocupación sobre el Gran Hermano biomédico" da cuenta de la polémica que surgió respecto a esta noticia. En particular, porque se trata de una tecnología que genera preguntas sobre la privacidad y el hecho de que los pacientes puedan sentirse presionados a tomar medicación porque su médico los vigila.
"Muchos de estos enfermos no toman la medicación porque no les gustan los efectos secundarios, no creen que tienen una enfermedad o porque se han vuelto paranoicos sobre sus médicos o sus intenciones", explica el psiquiatra de la Universidad de Columbia Paul Appelbaum. "¿Un sistema que monitorice su comportamiento y mande señales fuera de su cuerpo hasta su médico? Uno tiende a pensar que, tanto en psiquiatría como en medicina general, un fármaco para casi cualquier otra dolencia hubiera sido mejor para empezar que uno para la esquizofrenia", añade.
Otro psiquiatra, Jeffrey Lieberman, señala que a muchos de sus colegas les gustaría probar la pastilla digital, sobre todo en los pacientes que han experimentado su primer episodio psicótico y están en riesgo de parar la medicación porque se encuentran mejor. Sin embargo, el médico opina que el dispositivo ha sido aprobado para detectar el consumo de dosis, pero aún no ha demostrado que mejore la adherencia. "Es una ironía dárselo justo a personas con ideas delirantes, es como un Gran Hermano biomédico".
Los expertos estiman que el incumplimiento de las prescripciones médicas supone un costo de US$ 100 mil millones al año, en gran parte porque los pacientes se enferman y necesitan tratamiento adicional u hospitalización.