El director ruso Aleksandr Sokurov (Madre e hijo, El arca rusa) retoma la famosa anécdota medieval alemana, que Goethe hiciera inmortal, y presenta un Fausto atemorizado y lleno de conflictos en un pueblo donde realiza autopsias y busca la esencia de lo humano. Su relación con el demonio de cuerpo deforme, su romance con la rubia Gretchen, su búsqueda y su derrota final por paisajes oníricos (buena parte de ellos filmados en Islandia) caen bajo el ojo y la talentosa cámara de Sokurov. La película ganó el León de Oro de Venecia de 2011.
Fausto a la rusa
Llega la película de Sokurov que ganó en Venecia, basada en la historia de Goethe