El ministro de Defensa Nacional, Eleuterio Fernández Huidobro, explicó el alcance y los objetivos de las medidas de seguridad anunciadas este miércoles por el gobierno, entre ellas la legalización del comercio de marihuana.
En declaraciones a radio Sarandí, Fernández Huidobro dijo que la venta de la droga se legaliza “para combatirla, porque de otra manera no lo estamos combatiendo”. En este sentido, explicó que el consumidor actual “no sabe lo que consume cuando a escondidas compra al traficante el porro”.
Al mismo tiempo, admitió que establecer un registro de consumidores, como trascendió, “tiene un dejo autoritario” y opinó que “habría que tratar de evitarlo”.
El secretario de Estado sostuvo que la legalización de la venta de marihuana procura combatir dos cosas: el consumo, “del mismo modo que se hace con el alcohol y el tabaco y como debería hacerse con las pastillas”, especialmente el consumo problemático; y el narcotráfico.
Respecto al consumo problemático, el jerarca remarcó que “vino toma mucha gente pero no se emborracha ni maneja y otra sí. El problema no es solo la sustancia sino la relación de la persona con la sustancia”.
“Los jóvenes van a poder aprovechar esa legalización para hacer campañas abiertas”, dijo además Fernández Huidobro.
El ministro recordó que el debate sobre la legalización de esta droga lleva décadas, que el exmandatario brasileño Fernando Henrique Cardoso también lo encaró y remarcó que “hay expresidentes y presidentes que han sufrido las consecuencias de la prohibición. Pensemos en México, horrorosas consecuencias, mucho peores que las que acarrea el consumo de droga. Han llegado a la conclusión que la política inaugurada en 1971 por el presidente Richard Nixon, de guerra a las drogas considerándolas el más grande enemigo de la seguridad de los Estados Unidos” era adecuada.
Trayéndolo al caso nacional, Fernández Huidobro enfatizó: “Nosotros no queremos que Uruguay transite por el camino que condujo a realidades que hoy vemos en las favelas brasileñas, en Colombia, en Guatemala, en Honduras, ahora también en Ecuador”.
El ministro destacó que entre los primeros síntomas de este tipo que aprecia en Uruguay mira con preocupación “el crecimiento de los homicidios, donde empieza a tener cada vez mayor importancia el ajuste de cuentas”.
Plantación indefinida
Fernández Huidobro dijo a Sarandí que aún “no está totalmente definido” quién va a plantar la marihuana que se comercializará.
Explicó que el gabinete de seguridad discrepa con los proyectos presentados por legisladores de la oposición y el oficialismo, en cuanto a autorizar el autocultivo de la marihuana “por el hecho de que mientras no se legalice internacionalmente, cosa que puede ser muy posible dentro de pocos años, en los países limítrofes, Uruguay no puede correr riesgo de dañar a dichos países con marihuana producida en Uruguay que entre a esos países; nos puede acarrear problemas internacionales”, advirtió.
Fernández Huidobro también recordó que el alcohol estuvo monopolizado por Ancap hasta hace poco, la destilación de alcohol etílico y fabricación de bebidas alcohólicas, y recordó que estas disposiciones son muy parecidas a la ley batllista, “la que legalizó el juego clandestino, la prostitución, las casas de tolerancia, en eso siempre fuimos un país de vanguardia”.
El secretario de Estado señaló que cuando se legalizó la prostitución “se pensó que Uruguay se iba a depravar” y pasados los años “ya estamos acostumbrados a eso”.
Para Fernández Huidobro la gente percibe como cosas distintas el consumo de alcohol y el de marihuana, porque el primero “se legalizó, porque no hubo ley seca como la de Al Capone”.
“En Uruguay hubo fumaderos de opio en la Ciudad Vieja, como en Estados Unidos en el 1920 creo. Y antes de ir al bailongo se pasaba por la botica a comprar y nunca pasó nada de violencia como la que hoy percibimos en otros países”, afirmó el ministro.